Castrilli, muy duro contra la AFA: “Gobiernan como una dictadura”
El ex árbitro apuntó con dureza contra la conducción arbitral y acusó un sistema de poder sostenido en el miedo, la manipulación y la compra de voluntades.
El ex árbitro Javier Castrilli apuntó con dureza contra la conducción arbitral y acusó un sistema de poder sostenido en el miedo, la manipulación y la compra de voluntades.
Castrilli afirmó que el manejo actual del referato argentino atraviesa una crisis profunda y que la situación no sorprende a quienes la siguen de cerca desde hace años.
El ex juez aseguró que “el arbitraje se usó para construir poder a través del miedo y la esperanza” y que los responsables “eligen el terror, gobiernan como una dictadura”, en clara referencia a la conducción arbitral y la AFA.
A su vez, Castrilli sostuvo que existe un entramado de intereses que incluye “dinero sucio” destinado a “comprar voluntades de dirigentes”, con una estructura consolidada a partir del fútbol del interior.
San Lorenzo fue claramente perjudicado el sábado en Santiago del Estero.
“El poder lo construyeron con el fútbol del interior, Toviggino estuvo siempre vinculado a eso, vio el negocio”
Castrilli remarcó que la situación actual no surge de manera repentina. “La prensa toma nota ahora que llegó a Primera, pero esto pasa hace años”, señaló.
Recordó que en 2018 ya había advertido el escenario que se avecinaba: “Le dije a Mariano Closs que todavía no habíamos visto lo peor”.
No sancionan las agarradas en las áreas justificando que “no tiene entidad” acostumbrando a los jugadores… para luego sancionar CUANDO LES CONVIENE…??? Qué bárbaro pic.twitter.com/SOyG1l6h5b
El ex árbitro también se refirió al plantel arbitral que hoy ocupa lugares centrales y en ese aspecto aseguró que los consideraba “sicarios” y que los equipos rivales “sabían que los iban a ejecutar”.
Según su visión, incluso quienes desean impartir justicia con corrección se encuentran condicionados: “Aunque quieran dirigir bien no pueden”.
Nicolás Ramirez es uno de los que quiere dirigir bien y muchas veces lo hace; a veces no lo dejan.
Finalmente comparó la situación con la etapa de Julio Grondona. Señaló que el histórico dirigente “no era un santo”, aunque aplicaba una regla tajante ante cualquier duda respecto del comportamiento de un árbitro.
“Ante la menor sospecha de un árbitro dejaba de dirigir”, sentenció.