El Ejército de Israel intensificó en las últimas horas sus ataques contra posiciones del grupo armado terrorista Hezbolá en el Líbano, en el marco de la creciente escalada del conflicto que involucra también a Irán y Estados Unidos en Medio Oriente.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron que realizaron bombardeos contra infraestructura militar y posiciones estratégicas de la milicia chiita, entre los que se destaca su sede central en la zona de Dahiye, en los suburbios del sur de Beirut, considerada un bastión clave de Hezbolá.
Antes de los ataques, el Ejército israelí había pedido a los residentes de la zona que evacuaran sus hogares, en una orden de desplazamiento que afecta a barrios densamente poblados como Haret Hreik, Chiyah, Hadaz y el campo de refugiados palestinos de Bourj el Barajne, además de las áreas de Ghobeiry y Laylaki.
Según informaron las autoridades israelíes, la operación también incluyó incursiones terrestres en el sur del Líbano, destinadas a destruir instalaciones utilizadas por combatientes de Hezbolá, el movimiento armado respaldado por Irán que decidió sumarse al conflicto regional.
Los bombardeos no se limitaron a la capital libanesa y también se registraron ataques en el sur y el este del país, en una campaña militar que, de acuerdo a distintos reportes, ya dejó cerca de 500 muertos y más de 1.300 heridos, además de provocar el desplazamiento de alrededor de 600 mil personas.