Una reunión de emergencia se llevó a cabo esta noche en la Casa Rosada para abordar una grave crisis política. El detonante fue la reciente difusión de audios comprometedores y la amenaza de que en las próximas horas se publiquen nuevos videos que involucrarían a funcionarios clave del Gobierno. La situación ha generado una gran preocupación en el oficialismo, que busca desesperadamente contener el impacto político y evitar que el escándalo escale.
En la cumbre participaron miembros del Gabinete y asesores de confianza, con el objetivo de coordinar una estrategia de contención. La tensión en Balcarce 50 aumenta con las versiones sobre la inminente aparición de más material, un escenario que, según reconocen en el oficialismo, podría complicarse aún más en los próximos días.
Este nuevo escándalo surge en un momento especialmente delicado: a pocos días de las elecciones bonaerenses, programadas para el 7 de septiembre, y en medio de un conflicto interno por la confección de las listas. Este último foco de tensión se centra en un enfrentamiento entre el asesor presidencial Santiago Caputo y el armador nacional de La Libertad Avanza (LLA), Eduardo ‘Lule’ Menem.
El vocero presidencial, Manuel Adorni, utilizó las redes sociales para calificar lo sucedido como una “operación orquestada” con el fin de “desestabilizar al gobierno”. Esta declaración busca enmarcar las filtraciones no como un problema interno de corrupción, sino como un ataque externo, en un intento por desviar la atención y contener la crisis. La situación subraya la fragilidad del Gobierno frente a las filtraciones y las tensiones internas, en un momento clave del calendario electoral.