Una nueva política de gestión de efectivo en una sucursal bancaria de Mendoza está generando una ola de reclamos entre sus clientes, quienes denuncian falta de empatía y una exposición innecesaria a situaciones de inseguridad. La entidad ha implementado una medida que restringe los depósitos por línea de cajas, obligando a los usuarios a utilizar los cajeros automáticos para montos inferiores a los seis millones de pesos.
La queja principal radica en la limitación operativa de los cajeros automáticos, que están diseñados para transacciones menores. El límite de recepción de billetes por operación es un cuello de botella que impacta directamente en la seguridad y el tiempo del cliente.
El malestar se agrava porque los clientes señalan que mientras ellos pierden su tiempo en cajero automático, en el interior de la entidad bancaria no hay nadie, por lo que podrían ser atendidos personalmente.
El reclamo se centra en la necesidad de que el banco revise su política para ofrecer alternativas más seguras y accesibles, especialmente para quienes manejan efectivo en el marco de sus actividades comerciales o para aquellos que, por su edad, requieren la asistencia y la seguridad que ofrece la atención personalizada en ventanilla.