El tiempo en la Justicia no corre igual para todos. Los plazos se extienden cuando las causas tienen tintes políticos o esconden intereses subterráneos. La lista es extensa y así como la Corte tardó 13 años en resolver el destino de los pozos de agua de Agrelo, van casi seis años sin que se regularice la situación de los "equiparados a magistrados" en el máximo tribunal. Una ley dijo que no corresponde que funcionarios que no son jueces cobren como si lo fueran, pero los años pasan y la causa no se resuelve. Lo mismo ocurre con Fecovita, que denuncia que desde hace más de dos años la justicia no da por terminando el pedido de quiebra que había presentado la española Iberte, a pesar de que ya fue rechazado.
Fecovita es una empresa de referencia en la vitivinicultura de Mendoza y en los últimos años viene atravesando una serie de conflictos judiciales. Todo comenzó con una denuncia presentada por la empresa Iberte, exsocia de Fecovita, que reclamaba la quiebra de la cooperativa vitivinícola. En setiembre del 2023, la jueza Gloria Cortez rechazó el pedido de quiebra formulado por Iberte, empresa del español Juan José Retamero.
La sentencia fue apelada por Iberte y la causa recalo en la Tercera Cámara de Apelaciones, donde quedó estancada y lleva casi tres años sin resolución
De la lectura del expediente surgen los reiterados pedidos de Fecovita para que se resuelva la cuestión. La Federación de Cooperativas Vitivinícolas le ha hecho saber a los tres jueces que integran esa Cámara de Apelaciones, que resulta imperioso la clausura de ese pedido de quiebra, por los perjuicios que causa en proveedores, bancos y productores, mantener un juicio de este tipo. Sin embargo, no avanza.
Desde Fecovita argumentan que los números demuestran que la empresa se encuentra, desde antes de la sentencia de la jueza Cortez, en una situación de total regularidad fiscal, comercial, financiera. Pero el juicio se prolonga por cuestiones técnicas y legales, dejando a la empresa icónica en un limbo hasta que se cierre el pedido de quiebra.
En un contexto de crisis de la vitivinicultura, el letargo de la Justicia complica aún más a uno de los principales motores del sector.
Hoy Mendoza necesita actores sociales, entre ellos la justicia, que den soluciones a los problemas de nuestra industria madre, y ellas nunca llegaran a partir de un sistema judicial lerdo y encerrado en sus propios conflictos, sobre todo el de independencia en sus decisiones.
Cuando se debate sobre los tiempos de la Justicia no se habla solo de años o meses. Se hace referencia al daño que muchas veces genera la lentitud con la que se maneja el Poder Judicial. A veces por tratarse de temas que el Ejecutivo no quiere que se resuelvan, otras porque generan incomodidad puertas adentro de la propia justicia y en algunas oportunidades simplemente por negligencia o falta de compromiso con la sociedad.