El presidente francés, Emmanuel Macron, tuvo hoy una jornada particular. Por la mañana, se reunió con estudiantes franceses y dio una charla donde dejó clara su postura respecto al uso de dispositivos electrónicos y redes sociales entre niños y adolescentes: “Son tiempo robado al desarrollo personal, tiempo en el que no se hace deporte ni se lee”, advirtió.
Por la tarde, en tanto, presidió una reunión con otros 12 jefes de Estado europeos y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, donde propuso la creación de una regulación conjunta del uso de las redes entre adolescentes. El debate se centró especialmente en la protección de los menores, con foco en la implementación de una edad mínima de acceso, así como en el desarrollo de herramientas europeas armonizadas de verificación de la edad.
Participaron del encuentro líderes de Dinamarca, Chipre, Eslovenia, España, Grecia, Alemania, Austria, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal y República Checa. Algunos de estos países ya discuten a nivel nacional la creación de restricciones de acceso a las redes sociales para los menores.

El intercambio, que se realizó de manera virtual, se inscribió en el marco de la “iniciativa sobre la democracia en la era de las redes sociales”, impulsada por el propio Macron. El encuentro digital contó con tres ejes de trabajo: conversar sobre el marco general y la situación en cada país; los desafíos de una posible implementación, incluidas las soluciones técnicas para la verificación de la edad dentro de las redes, y “las perspectivas de acción a nivel europeo”.
En un video difundido por la presidencia francesa, Macron recordó que en octubre pasado seis estados —Francia, Dinamarca, Chipre, Eslovenia, España y Grecia— avanzaron a nivel nacional hacia distintas iniciativas para restringir el acceso a redes sociales entre niños y adolescentes, como respuesta a los riesgos que estas plataformas representan para su “seguridad, su salud física y su bienestar mental”.
Macrón destacó que el tema ha ganado impulso en Europa: “Hoy somos más del doble; hay una docena de Estados representados [en la reunión]. El objetivo es coordinar nuestros esfuerzos a nivel europeo para reforzar la protección de niños y adolescentes en el entorno digital y las obligaciones de las grandes plataformas”, explicó el jefe de estado.
Las medidas que se debaten parecen girar en la misma órbita que las establecidas en Australia a partir del 10 de diciembre del año pasado. Ese día comenzó a regir en el país la prohibición de uso de redes sociales para menores de 16 años, una regulación que había sido aprobada por el parlamento australiano en 2024, a través de la Ley de Modificación de la Seguridad en Línea.
La medida obliga a las empresas tecnológicas a desactivar o eliminar las cuentas de los chicos de 16 años o menos y a impedir la creación de nuevos usuarios por parte de adolescentes en ese rango etario. En caso de no cumplir con las restricciones, las compañías se exponen a multas millonarias.
También hoy, unas horas antes, el presidente francés visitó la Ciudad Internacional de la Lengua Francesa, de la cual fue impulsor, ubicada en el castillo renovado de Villers-Cotterêts, en el departamento de Aisne. Allí, durante una charla dirigida a estudiantes, propuso instaurar una “jornada sin conexión” mensual para los jóvenes, con el objetivo de que retomen la lectura, el deporte y, principalmente, “la vitalidad de la vida real”.
El jefe de Estado recorrió distintos talleres de lectura, teatro y cómic organizados con estudiantes de secundaria, experiencias que buscó destacar como alternativas concretas frente al uso de pantallas.
Al ser consultado por jóvenes periodistas en un programa de “Radio Château”, recurrió al concepto griego “pharmakon” para describir las redes sociales. El presidente del Estado francés explicó que es un “medicamento” que puede funcionar como herramienta pedagógica, pero “si no se tiene cuidado, también es un veneno, porque genera adicción”.
Frente a estos riesgos, y a la “soledad” y la “falta de atención” que, según sostuvo, provocan en los jóvenes, el presidente planteó la necesidad de instaurar “una vez al mes un día sin conexión para volver a acostumbrarse a vivir sin ellas”.