El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ya transfirió US$ 872 millones a Argentina. Los movimientos, que fueron confirmados por la Secretaría norteamericana, fueron realizados en octubre y el dinero tenía como destino el pago de la deuda con el FMI.
La confirmación se desprende, además, de la publicación del último reporte del Exchange Stabilization Fund. El reporte señala que la operación se efectuó el 15 de octubre, a solo nueve días de la elección nacional legislativa, en la que Milei logró imponerse a nivel nacional.
Fue en un momento de alta presión en el tipo de cambio para el mandatario, que horas antes había visitado la Casa Blanca en medio de una serie de gestualidades políticas para disipar la incertidumbre financiera de Wall Street.
En tanto, la consultora Outlier apuntó en la misma dirección en su informe diario: “Se confirmó que se activó el swap de monedas con Estados Unidos. En una primera instancia, fue para permitir la salida de las posiciones en pesos del Tesoro estadounidense, lo que en la práctica funcionó como un adelanto del swap, y luego para el pago al FMI".
"Nuestros cálculos estiman la activación en US$2700 millones, pero son aproximaciones, porque no hay información oficial disponible. Mucho menos sobre las condiciones”, agrega el texto de la empresa dirigida por Gabriel Caamaño y Juan M. Truffa.
El swap, informó La Nación, permitió al Banco Central evitar que la cotización del dólar superara el techo de la banda de flotación antes de las últimas elecciones, al aportar oferta al mercado y evitar así que se siguieran perdiendo reservas, en un contexto en el que la posición del Banco Central continúa siendo muy frágil.
La necesidad de acumular reservas
El economista Miguel Ángel Broda afirmó hoy que Argentina se encuentra ante un contexto de “una oportunidad única” para “salir de un largo período de decadencia” y sostuvo la necesidad de acumular reservas.
En declaraciones a Radio Rivadavia, Broda subrayó la necesidad de una política monetaria “simple” que evite las “locuras de las tasas de interés reales” y que el incremento de la demanda de dinero sea abastecido con crédito al sector privado, no con expansión primaria.
Además, enfatizó la urgencia de “acumular reservas” y la necesidad de dinamizar un sector real que considera “muy castigado” y “estancado desde febrero”.
Broda rechazó la idea de usar el tipo de cambio como instrumento para bajar la inflación: “No es adecuado usar el tipo de cambio como el instrumento para bajar la tasa de inflación. No ha dado resultados en ningún lado”, sentenció.
Propuso, además, avanzar hacia una flotación administrada del peso, con un Banco Central (BCRA) que posea reservas para intervenir cuando sea necesario, evitando “innovar más” y, en cambio, “copiar” modelos exitosos de otros países. Estimó un tipo de cambio de equilibrio entre $1.650 y $1.700, sin que ello deba “asustarnos tanto”.