En un año cerraron más de 5.500 empresas en Argentina
Transporte, agroindustria e industria encabezan las bajas, mientras que el comercio apenas muestra un crecimiento marginal. Empresarios advierten que los costos en alza y la falta de consumo ponen en riesgo la continuidad de miles de pymes
En el último año, la Argentina perdió 5.592 empresas registradas, lo que significó una caída del 1,1% respecto de mayo de 2024, según la Superintendencia de Riesgos de Trabajo. El retroceso estuvo liderado por transporte y almacenamiento (-6,3%), agricultura (-3,2%) e industria manufacturera (-1,6%). También se registraron bajas en gastronomía, hotelería y construcción. En contraste, el comercio mostró un leve repunte (+0,2%) y las actividades administrativas crecieron 4,3%, aunque referentes empresarios advierten que esos avances no se perciben en la realidad. En Mendoza, la crisis afecta a la agroindustria y al turismo, con cierres y despidos. Los costos energéticos y la falta de consumo agravan la situación, poniendo en riesgo la continuidad de miles de pymes.
La caída del poder adquisitivo en la Argentina no se refleja únicamente en las estadísticas del consumo: también impacta en el entramado productivo. A lo largo del último año, el país perdió 5.592 empresas registradas, lo que significó una reducción del 1,1% respecto de mayo de 2024, según un informe de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT).
El informe muestra que Argentina pasó de 502.385 firmas activas a 496.793 en un año. El retroceso fue liderado por transporte y almacenamiento, con una baja del 6,3%, seguido por la agricultura y la industria manufacturera. También se registraron caídas en alojamiento y comida (-1,8%) y en construcción (-1%).
En contraste, se verificaron leves avances en comercio (+0,2%) y en actividades administrativas (+4,3%). Sin embargo, los referentes empresarios cuestionan la solidez de estos números.
Santiago Laugero, presidente de la Federación Económica de Mendoza (FEM), explicó a El Medio que los datos de comercio a nivel nacional marcan un crecimiento marginal. "En la realidad que vemos en las provincias no se perciben señales positivas. Al contrario, identificamos cierres, sobre todo en negocios más chicos, que son los que más sufren cuando el consumo se frena”.
El impacto en Mendoza y la agroindustria
La provincia refleja con claridad la crisis del poder de compra. Laugero señaló que “en la agroindustria hay un goteo importante de despidos, particularmente en sectores vinculados al tomate, al durazno y a la vitivinicultura. Varios establecimientos ya cerraron y otros están al límite”.
De acuerdo con el dirigente, la contracción responde tanto a los malos precios para los productores como a la baja demanda interna: “Menos salarios reales significan menos ventas, y eso repercute en toda la cadena”.
Las pymes denuncian subas desmedidas en las tarifas de energía, que comprometen su supervivencia.
En Mendoza, además, la situación golpea a la gastronomía y la hotelería, donde el informe de la SRT registra una caída del 1,8%. “Es lógico –dijo Laugero– porque la merma del turismo y del consumo local afecta directamente a estos servicios”.
Costos en alza y servicios impagables
El encarecimiento de la energía se convirtió en otro factor determinante para las empresas. Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), relató que en su caso personal la factura pasó de 50 a 170 millones de pesos en un mes: “Es insostenible. No hay previsibilidad: de un mes a otro podés recibir una boleta con 100 millones más y no tenés dónde reclamar”.
Laugero también hizo hincapié en que los sectores más golpeados son transporte, almacenamiento e inmobiliarios. “No sorprende –indicó– porque la baja del consumo reduce la movilidad de alimentos y bebidas, mientras que en la construcción los costos altos y la falta de financiamiento frenan los proyectos inmobiliarios”.
Perspectivas
El balance sectorial refleja un escenario de fuerte heterogeneidad: mientras algunos rubros ligados a la administración o los servicios profesionales muestran resistencia, la industria, el transporte y la agroindustria arrastran caídas que afectan tanto al empleo como a la inversión.
Para Laugero, la prioridad debería estar en generar previsibilidad: “Las empresas más chicas son las que están cayendo primero. Si no se estabilizan los costos y no se recompone el poder de compra de los salarios, va a ser muy difícil evitar que siga aumentando el número de cierres”.
En otras palabras, la crisis del salario se convirtió en la raíz de una cadena que comienza en el bolsillo de los trabajadores y termina en la supervivencia de las empresas.