Las dos distribuidoras de gas natural del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Metrogas y Naturgy, ordenaron restringir desde este martes 28 de abril el consumo de gas en la industria y las ventas de Gas Natural Comprimido (GNC) en las estaciones de servicio que no tienen contratos de abastecimiento en "firme". La medida es para proteger el consumo de los hogares, ante el comienzo de las bajas temperaturas.
Así lo confirmaron a Clarín fuentes de ambas compañías. Lo mismo había pasado con Camuzzi Gas del Sur, en la Patagonia, durante el lunes. Se trata de la primera decisión de restricción de abastecimiento de las empresas, a las puertas de la llegada del invierno en Buenos Aires (para el sistema de gas, el invierno va de mayo a septiembre) y a dos meses de las semanas más frías del año.

Son pocas las industrias que apelan a contratar gas sin garantía plena de abastecimiento; no sucede con grandes usuarios -como podrían ser Techint y Acindar-, que pagan más caro para no cortar sus procesos de producción. En el AMBA, además, hay unas 15 estaciones de servicio que tienen contratos interrumpibles.
Tanto la industria como las ventas de GNC en las estaciones de servicio de la zona metropolitana continúan en la modalidad "firme"; en ese modo los demandantes pagan más caro el gas a cambio de tener una garantía de suministro. En cambio, la modalidad "interrumpible" ofrece precios más baratos, pero sin certeza de abastecimiento.
La aplicación de la medida está a cargo de cada estacionero. Vender por encima del volumen de gas contratado en "firme" implica abonar una multa del valor de un litro de nafta súper por cada metro cúbico vendido en exceso, según informó el portal Surtidores.
Según fuentes del sector, la restricción corresponde a una medida "administrativa y comercial, no por falta de gas". Y explican que cada distribuidora "nomina" una cantidad determinada de gas; si se excede, la debe "devolver" al sistema cuando baje el consumo.
"Se adelantó la demanda que estaba prevista para mayo, por la llegada del frío. Y estamos tomando gas del caño por encima de lo que teníamos 'nominado'. No falta gas, sino que es algo administrativo", amplió un vocero del sector, en reserva ante la consulta de Clarín. Técnicamente, se trata de una restricción "de transporte".
Las restricciones de transporte suelen suceder cada invierno, y los primeros en la lista son los usuarios con contratos interrumpibles. Ante una ola polar o un exceso de consumo, también se les pide a las centrales eléctricas que sustituyan gas por combustibles líquidos -más caros-, porque se debe cuidar el fluido para los hogares, donde no puede haber cortes por cuestiones operativas -hay que ir casa por casa a reponer el servicio-.
Si no faltan moléculas de gas, una forma de evitar las restricciones de transporte sería con mayor capacidad de llevar el combustible desde los centros de producción -Vaca Muerta y las áreas de gas convencional mar adentro, en Tierra del Fuego- hasta las zonas de consumo, por ejemplo con inversión en infraestructura.
No deja de llamar la atención, sin embargo, que ante el primer frío empezaran los cortes. En el Gobierno respondieron que "el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) no dio ninguna instrucción para estos cortes, sino que lo hicieron las distribuidoras, que aplicaron el marco regulatorio".
"Las empresas no cuentan con el gas necesario contratado para esta demanda en abril. Por eso cortan interrumpibles. Acá el Estado no ordenó nada", contestaron desde la Secretaría de Energía.
De acuerdo a los registros del Enargas, la demanda "prioritaria" -que abarca a los hogares, hospitales y clubes, entre otros- se acercaba a los 50 millones de m3 diarios (MMm3/d) en el comienzo de esta semana, de los cuales 14 millones de m3 por día se entregaban en el AMBA.
La semana pasada, la Oficina de Respuesta Oficial desmintió una nota de este medio, que advirtió sobre los riesgos de cortes de luz y gas admitidos por el propio Gobierno en documentos técnicos.
En medio de la guerra en Medio Oriente y el salto de los precios del gas natural licuado (GNL) de US$ 10 a US$ 23 por millón de BTU, el Gobierno licitó la importación privada de combustibles, que ganó Naturgy con una tarifa de US$ 4,50. Sin embargo, finalmente dio marcha atrás por los sobrecostos que podría generar esa gestión, que debería cargar a las tarifas de los usuarios -con efecto en la inflación- o en la cuenta de los subsidios.
Así, hasta el momento el Estado aún no realizó la compra de GNL para el invierno, y apostará al mercado spot (compras de oportunidad, sin gran anticipación) para el abastecimiento del mercado interno.