Un muy buen informe del diario más leído de San Juan, Tiempo de San Juan, explica como el mapa del poder económico en la región de Cuyo está registrando un fuerte corrimiento de placas. En los últimos años, un proceso de adquisiciones y desembarcos comerciales ha consolidado una tendencia innegable: el avance imparable de los capitales mendocinos sobre sectores neurálgicos de la economía de San Juan. Este fenómeno, lejos de limitarse a una mera expansión comercial de frontera, abarca desde el control de medios de comunicación históricos hasta la titularidad de áreas mineras clave, abriendo un debate profundo sobre el repliegue del empresariado sanjuanino tradicional.
El hito más emblemático de este cambio de época se consolidó en el estratégico sector de los medios de comunicación y la opinión pública. La adquisición del histórico Diario de Cuyo por parte del Grupo Los Andes de Mendoza. Pero el avance no se detiene en las redacciones; golpea el corazón del motor productivo y exportador de San Juan: la minería y la energía. El holding liderado por el empresario mendocino José Luis Manzano, con una vasta trayectoria en el sector energético nacional, ha logrado posicionarse con fuerza en el territorio sanjuanino. A través de la obtención de áreas mineras sumamente codiciadas y su vinculación con el entorno de proyectos de envergadura internacional, como el yacimiento de cobre Los Azules en Calingasta, el capital mendocino asegura su participación en la futura renta metalífera de la provincia, un terreno donde históricamente San Juan llevó la delantera en materia de atracción de inversiones extranjeras directas.

Para comprender la raíz de esta asimetría, es necesario revisar el contexto macroeconómico regional. Históricamente, Mendoza ha consolidado una estructura económica más diversificada y un mercado financiero local con mayor espalda para la absorción de riesgos. Según informes de coyuntura del Instituto de Investigaciones Económicas y Tecnológicas de Mendoza (DEIE) y de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), las empresas de la provincia de Mendoza suelen contar con esquemas de gobernanza corporativa más agresivos y un acceso más aceitado a líneas de financiamiento internacionales. En épocas de alta volatilidad macroeconómica y contracción del consumo interno, las empresas familiares —modelo predominante en el entramado PYME de San Juan— sufren un desgaste mayor, volviéndose vulnerables a ofertas de compra o perdiendo terreno frente a la expansión de cadenas de retail, logística y desarrollos inmobiliarios que buscan consolidar el corredor del Nuevo Cuyo bajo una misma bandera.
Este proceso de absorción genera inevitables tensiones culturales y políticas. Mientras que para los analistas de negocios se trata de una saludable consolidación de un mercado regional unificado, en los círculos políticos y empresariales de San Juan se mira con recelo la pérdida de capacidad de decisión local. La transferencia de los centros de comando corporativo hacia Mendoza no solo desplaza los puestos gerenciales de alta calificación, sino que también amenaza con redireccionar la tributación de ingresos brutos y la contratación de proveedores clave. En definitiva, la silenciosa "conquista" mendocina está redibujando las fronteras económicas del oeste argentino, demostrando que la histórica rivalidad entre ambas provincias ya no se dirime en los despachos oficiales, sino en el tablero de las fusiones y adquisiciones corporativas.
El informe señala que farmacias, concesionarias de autos, bodegas, supermercados y medios de comunicación muestran un denominador común: el creciente protagonismo de capitales de Mendoza, que están redefiniendo el mapa económico provincial y aumentando su influencia.
La compra de Farmacia Echegaray, el cambio de manos de concesionarias de autos tradicionales, la expansión de cadenas de supermercados y bodegas, son algunos de los casos que reflejan una transformación que se viene consolidando en los últimos años.
La expansión mendocina no se limita a comprar empresas. En algunos casos integra toda la cadena productiva. Uno de los ejemplos más claros es el de la familia Millán, propietaria de Átomo Supermercados. La empresa, fundada hace más de 50 años por José Jesús Millán en Mendoza, desarrolló en San Juan una estrategia que combina producción agrícola, elaboración de vinos y comercialización en sus propias góndolas.
El grupo adquirió viñedos en Pedernal, Sarmiento; y en 2017 concretó la compra de la bodega Huanacache. Esa planta había sido construida en 2004 por el grupo agroindustrial mendocino Cartellone. Actualmente, en sus bodegas de San Juan y Mendoza elaboran etiquetas como Fuego Blanco, Vilma, Mosquita Muerta, Los Toneles y Perro Callejero, que luego comercializan en la red de supermercados Átomo, que cuenta con diez sucursales en territorio sanjuanino.
Otro caso emblemático es el de la bodega Resero, fundada en 1936 en Albardón por las familias sanjuaninas Vázquez y Montilla. A mediados de los años 70 Torcuato Montilla se la vendió al grupo mendocino Greco. Tras su quiebra pasó a manos del grupo Cartellone y desde el 2006 es administrada por la cooperativa mendocina Fecovita.
Otro desembarco importante ocurrió en 2024 cuando el empresario mendocino Ítalo Kristich adquirió el 100% de los activos de Jugos y Vinos Andinos (JVA). La bodega ubicada en San Martin opera en San Juan desde 2007 elaborando mosto de uva y desde septiembre de 2018 estuvo bajo control de empresarios japoneses a través de Kataoka & Co.
El nuevo dueño aclaró que la compra fue una operación particular y desvinculada de los negocios inmobiliarios y hoteleros que desarrolla su grupo familiar en Mendoza, y uno de los compradores del Diario de Cuyo. Como dato de color, el grupo Kristich también intentó participar hace poco en la concesión del Hotel Provincial con una propuesta que incluía casino, replicando el modelo que posee en Mendoza. Sin embargo, el proyecto no prosperó debido a la exclusividad que mantiene el Grupo Ivisa en ese segmento en San Juan.
No todos los grupos desembarcaron comprando empresas locales, sino que avanzaron en San Juan instalando sus propios negocios. Yacopini es uno de esos ejemplos: instaló dos salones propios y hoy opera concesionarias de Nissan y Volkswagen en Desamparados, además de Mercedes-Benz en Rawson, captando tanto el segmento premium como el transporte pesado.
- Otro ejemplo es el del Grupo Presidente, de los hermanos Mario y Julián Groisman. Los desarrollares del shopping Palmares, que suma complejos residenciales privados e incursiones en el mundo agrícola también iniciaron su actividad en los 90 en San Juan. Tienen presencia en el Valle de Zonda con viñedos de uvas finas y desde el 2017 adquirieron la finca Ex Leviand en ese departamento para desarrollar negocios de nueces. Hay más: en el rubro concesionarias poseen además en San Juan Ficamen, la concesionaria oficial de la marca IVECO de camiones y el año pasado también abrieron la firma Avenim, que comercializa Mitsubishi y los SUV, Pick -ups y vehículos eléctricos GWM, del gigante automotriz chino.
- En el transporte, el Grupo Andesmar reforzó su presencia en esta provincia con nuevas conexiones estratégicas: además de la tradicional ruta Mendoza-San Juan, incorporó recientemente el recorrido que une Barreal con Uspallata – y que no había captado ninguna empresa sanjuanina-, con el objetivo de atender la creciente demanda vinculada a la minería y al turismo de montaña.
- El desembarco mendocino también llegó a la minería. En octubre de 2024, el empresario José Luis Manzano ingresó formalmente al sector minero sanjuanino cuando su grupo obtuvo tres áreas de exploración en Iglesia y Calingasta a través de una licitación del IPEEM. La expansión continuó en agosto de 2025, cuando su Compañía Minera Aguilar S.A. sumó una cuarta área al adjudicarse el proyecto Girasol, en Iglesia. Con ese movimiento, el grupo reforzó su apuesta por la exploración de cobre en una provincia que concentra las mayores expectativas de inversión minera de Argentina.