Para los analistas de mercado, el proceso de desinflación en el que se había embarcado la economía argentina desde 2024 y hasta la primera parte de 2025 —y que quedó en una costosa pausa desde hace casi un año— se habría reiniciado en abril y tendría continuidad tendencial (más allá de un mínimo rebote mensual) hasta octubre.
Lo haría con ayuda de un dólar muy controlado y ante una menor presión por una tasa de actividad que crecería muy por debajo de lo inicialmente proyectado.
El dato surge de la nueva edición del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la encuesta que realiza mes a mes el Banco Central (BCRA) entre economistas para conocer qué previsiones manejan sobre la economía local. El informe, recién publicado, recogió opiniones entre el 28 y el 30 de abril de 45 participantes, entre consultoras, centros de investigación locales e internacionales, y entidades financieras de la Argentina.

Allí aparece que el mercado espera que la inflación haya caído a entre 2,7% y 2,6% en abril (venía del 3,4% en marzo) y se comprima a un nivel de entre 2,4% y 2,3% durante mayo, antes de continuar con leves bajas mensuales —solo interrumpidas por factores estacionales en julio— que la ubicarían en torno del 1,8% o 2% mensual hacia octubre. El jueves próximo se conocerá el dato del Indec correspondiente al mes pasado.
Con ese recorrido, la medición para todo el año cerraría en torno del 30,5% (hasta el mes pasado la proyectaban en 29,5%), apenas un punto por debajo de lo acumulado a lo largo de 2025.
Del mismo modo, la medición núcleo, que habría rondado entre 2,6 y 2,7% el mes pasado, llegaría al 30,3% en todo el año.
Dicha estimación tiene en cuenta un dólar que se mantendría muy calmo durante todo el año y tasas de interés promedio que seguirían en los actuales niveles negativos, prácticamente flat en torno del 23% de aquí a fin de año, considerando la variable TAMAR.
En el caso de la divisa, la proyección es que el tipo de cambio opere este mes estable en torno de los $1410 por dólar (-$39/USD comparado con el REM anterior) y se deslice al alza muy levemente para ubicarse en diciembre en $1676, valor que arroja una variación interanual esperada de 15,8%, de la que se desprende una expectativa de continuidad en la apreciación del peso.
Al proceso desinflacionario lo ayudaría el menor empuje que proyectan para la actividad económica. Lejos de la estimación de un crecimiento del 5% plasmada por el Gobierno en el Presupuesto, el mercado espera ahora que esa expansión sea apenas de la mitad o algo superior.
Por caso, quienes participaron del REM esperan en promedio un nivel de PBI real 2,8% superior al promedio de 2025, cifra que resulta medio punto inferior a la expectativa captada en la encuesta previa. Pero, si se toma la opinión del denominado TOP-10 —los encuestados que se han mostrado más precisos en sus proyecciones—, el crecimiento anual sería de apenas 2,5% (-0,7 puntos porcentuales respecto del REM anterior).