El cambio de paradigma económico implementado por la administración de Javier Milei está redibujando con fuerza la geografía productiva de la Argentina, consolidando un escenario de marcadas asimetrías regionales. De acuerdo con el primer Ranking Productivo Provincial elaborado por la consultora Empiria, bajo la dirección del exministro de Economía Hernán Lacunza, el nuevo modelo de desregulación y ordenamiento fiscal genera una profunda fragmentación entre distritos. Aquellas jurisdicciones con un perfil volcado a la energía, la minería, el agro y el sector financiero logran posicionarse a la vanguardia de las oportunidades, mientras que las provincias históricamente dependientes de los fondos discrecionales de la Nación, la obra pública y la industria orientada al mercado interno enfrentan una severa asfixia operativa.

En la cúspide de este relevamiento se ubican de manera indiscutida la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la provincia de Neuquén. El territorio patagónico se consolida como la gran estrella económica del país gracias al fenomenal dinamismo de Vaca Muerta, liderando variables determinantes como el Producto Bruto Geográfico per cápita, las exportaciones y el volumen de permisos para la construcción privada. El informe de Empiria, que evalúa el desempeño local mediante cuatro atributos centrales como la capacidad productiva, el tamaño del mercado, la atracción de inversiones y variables sociolaborales, confirma que la Región Pampeana y el corredor cordillerano corren con una ventaja estructural inocultable frente al resto del mapa.
La contracara de este sesgo exportador y extractivo se localiza en el norte del país, donde Formosa, La Rioja y Chaco quedaron relegadas a los últimos puestos del escalafón. Estas provincias reflejan el impacto directo de la poda drástica de las transferencias federales. La vulnerabilidad de estas economías regionales es tal que, en el caso riojano, el gobernador Ricardo Quintela debió recurrir formalmente a la emisión e instrumentación de la cuasimoneda conocida como "Chachos" para poder hacer frente al pago de incrementos salariales en la administración pública. Este fenómeno expone el grado de desconexión que existe entre los sectores transables y la realidad de los grandes centros urbanos de base manufacturera.

El diagnóstico privado enciende alarmas respecto a la sustentabilidad del tejido social en las regiones industriales. Los datos suministrados por la Unión Industrial Argentina (UIA) muestran que cerca del treinta y ocho por ciento de las firmas fabriles reportó contracciones en sus niveles de actividad durante el inicio del segundo trimestre del año. Este freno de mano en el consumo y la producción se traduce de forma directa en el mercado laboral; mediciones del centro de estudios Misión Productiva, basadas en registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, indican que casi el sesenta por ciento de las ramas de la actividad privada destruyó puestos de trabajo registrados en el acumulado de los últimos dos años. De esta forma, la macroeconomía actual delinea un país de dos velocidades: un polo dinámico ligado a los recursos naturales que capta el interés inversor, y una amplia periferia urbana e industrial que paga el costo de la estabilización fiscal.
El ránking completo de provincias:
CABA
Neuquén
Buenos Aires
Santa Fe
Chubut
Santa Cruz
Córdoba
Tierra del Fuego
Mendoza
San Juan
Río Negro
La Pampa
Entre Ríos
Jujuy
Salta
Santiago del Estejo
Catamarca
Corrientes
Tucumán
San Luis
Misiones
Chaco
La Rioja
Formosa