Estudio
Informe de Sociolítica: más gente no se identifica con partidos y siente que está peor
Nuestros estudios, y los de otras consultoras e instituciones dedicadas a analizar la opinión pública vienen detectando que el electorado cambió su fisonomía.Nuestros estudios, y los de otras consultoras e instituciones dedicadas a analizar la opinión pública vienen detectando que, en los últimos tres años, el electorado de Argentina cambió su fisonomía. Es otro. Otro sujeto, que mira la política desde un nuevo lugar: la desprotección, desafección y falta de identidad. El individualismo, la abulia y la indiferencia. Peligrosa combinación si se pretende crecer democráticamente, así comienza el informe La volatilidad electoral a la vuelta de la esquina de la consultora Sociolítica que coordina el sociólogo Roberto Stahringer.

Hace un año, en nuestra encuesta nacional, veíamos cómo el 41% de los argentinos no se identificaba con ningún partido, frente o idea política. Hoy, luego de solo doce meses, ese valor roza los cincuenta puntos (49,7%).
Y no solo eso, crece, de modo preocupante, la tensión de lo que llamamos humor social. Hace un año, el 39% de los argentinos sentían estar peor que en 2024. Hoy, en 2026 es el 47% de los argentinos que tiene esa misma percepción (ahora respecto del 2025).
En este informe planteamos algunos escenarios donde el caldo de cultivo es bastante fértil para algo probable: “la volatilidad del electorado para el 2027”. La creciente crisis de representación política, la debilidad de la oposición, el malestar de la economía familiar y la incertidumbre de un nuevo modelo de mercado de trabajo, son algunos ingredientes de un cóctel que puede traer sorpresas. Milei necesita, sí o sí, que los argentinos mejoren sus ingresos. La oposición necesita un F5 (refresh) urgente. Mientras tanto, queda algo de crédito para el gobierno, pero el reloj de arena empieza a soltar sus últimos granos.
Los vaivenes de la historia de las reformas del mercado de trabajo, siempre pendular, ocurrieron en momentos de crisis económicas y cambios culturales profundos. Hoy, el oficialismo sostiene que el problema no es la economía, sino el mercado laboral. Desplaza el eje de crisis del sistema macro hacia un conflicto laboral. Ese desplazamiento podría generar un nuevo ciclo de conflictividad social. Y de ahí, nuestra hipótesis central de este estudio: la volatilidad y conflictividad política está a la vuelta de la esquina.

Las reformas laborales no responden a ideas de modelo de país en puja, sino a conflictos de poder. Cada reforma ha redefinido el poder del capital, el poder sindical y la capacidad de intervención del estado. Hace del trabajador un indicador del modelo de país.
Todo, o casi todo, dependerá de que las promesas lleguen a la mesa de los argentinos. De que la economía real sea mejor para las familias. Empecemos con algunos datos: la informalidad en los trabajadores independientes es muy elevada. Casi 6 de cada 10 empleados independientes habitan la informalidad en el país. ¿Cómo se perfila electoralmente el ´27?. De momento un escenario abierto: definido por un debilitamiento del sistema clásico de partidos, una fragmentación del electorado popular, emergentes de electorados no ideologizados y volátiles y una reorganización política del electorado alrededor del mercado de trabajo.
1. El nuevo contexto que explica la tensión que se vive
Estamos frente a la gestación de un nuevo mapa de poder. No solo político, sino fundamentalmente económico. Milei prometió un cambio radical de paradigma, un giro de 180 grados y lo está cumpliendo. Lo que no dijo es que es altamente probable que en el medio de ese cambio quede un tendal de heridos. Miles o millones de argentinos pueden empezar a tener serios problemas para sostener su calidad de vida o sus aspiraciones. El nuevo modelo promete cosas que la historia jamás dio: una reforma laboral con impacto en la mejora de la calidad de vida general de los argentinos. Si bien este informe no busca desarrollar en profundidad el proceso histórico, vale la pena un pequeño paréntesis para citar las reformas laborales de los últimos cincuenta años y sus consecuencias.
Primera ola reformista: el disciplinamiento del trabajo – 1976/1893
El gobierno militar buscaba desarticular el poder del sindicalismo que, en ese momento, aún tenía fuerte y centralizada capacidad de negociación política. No se trató de un hito, una única ley; sino de una serie de reformas que traccionaban en favor de una idea de país aperturista post crisis del ´73 que acaba con el Rodrigazo en el 75: suspensión de negociación colectiva (el estado fijaría las condiciones), intervención a sindicatos, represión del activismo laboral, reforma económica basada en la apertura y desindustrialización con fuerte caída del salario real (-40%). Aquí se genera el primer gran movimiento de ocupados informales. Esa ola trajo como resultado un cambio en la relación capital-trabajo (tal como la actual de 2026). Generó un debilitamiento profundo de la masa asalariada y su pérdida de poder adquisitivo.
La flexibilización neoliberal del menemismo (Ley de empleo 24013 a la 24.557)
El menemismo creó nuevos tipos de contrato (a plazos fijos, eventuales y de aprendizaje). Su objetivo era bajar los costos o cargas sociales de los empleadores. No obstante, sí tuvo algunas consideraciones hacia los trabajadores. Las que luego serían invisibilizadas post reforma del ´95. Por ejemplo: crea sistema de prestaciones por desempleo, promueve y estimula el empleo a jóvenes y personas con discapacidad. También crea el organismo encargado de estipular el salario mínimo vital y móvil (Consejo Nacional de Empleo).
El refuerzo a este cambio fue profundizar un modelo privatista de administración del mundo del trabajo. Con la ley 24.557 de 1995, y amparados en la crisis del Tequila, nacen cambios en las jubilaciones, surgen las AFJP, las ART y se reestructuran ciertas indemnizaciones. En definitiva, logró estabilizar financieramente a las empresas frente al riesgo de accidentes, pero debilitó la protección real del trabajador, lo que a largo plazo dañó al sistema por el altísimo costo de los juicios posteriores. El desempleo no cayó y la informalidad tampoco.
De la Rúa y la “Ley Banelco” (25.250)
Esta ley nació y murió manchada por la corrupción y el escándalo. Coimas, sobornos un vicepresidente que renuncia. No bajó el desempleo (de hecho lo llevó a su récord de 21,5% en 2002) precarizó el empleo y, finalmente, se derogó en 2004 por la ley 25.877.
3. Del péndulo de la historia a promesa de la ley de modernización laboral (27.802)
Ese breve repaso las reformas y lo que dejaron (poco hablamos de la ola de reformas del kirchnerismo con retorno a la centralidad sindical, negociaciones colectivas y fuerte protección, pero con informalidad persistente, costos laborales elevados y alta litigiosidad), nos lleva suponer efectos que, seguro, no serán en corto plazo y, probablemente, no sean los esperados por la masa de trabajadores, ya sean formales o informales. ¿Por qué? Porque, en 2026, nuevamente corre de eje el beneficio hacia el capital. Busca reducir costos de despidos, amplía períodos de prueba, limita el poder sindical, redefine o condiciona la protesta y reestructura los esquemas de contratación. Sus efectos son aún inciertos . En síntesis, busca un modelo más flexible.
Aquí algo clave y esencial: Las reformas laborales no responden a ideas de modelo de país en puja, sino a conflictos de poder. Cada reforma ha redefinido el poder del capital, el poder sindical y la capacidad de intervención del estado. Hace del trabajador un indicador del modelo de país. Los vaivenes de la historia citada, pendular, ocurrieron en momentos de crisis económicas y cambios culturales profundos. Hoy, el oficialismo sostiene que el problema no es la economía, sino el mercado laboral. Desplaza el eje de crisis del sistema macro hacia un conflicto laboral. Ese desplazamiento podría generar un nuevo ciclo de conflictividad social. Y de ahí, nuestra hipótesis central de este estudio: la volatilidad y conflictividad política está a la vuelta de la esquina.
4. ¿Por qué no hay colapso político si la gente no está bien? Elementos para leer el electorado del ´27
Casi la mitad de los argentinos dicen estar peor que hace un año (Sociolitica – Marzo 26). Las expectativas de que la situación mejore, también es baja: el 41% dice que en 2027 su situación estará igual o peor que hoy. Es decir, 4 de cada 10 argentinos ya no ven el horizonte prometido. Sin embargo y aquí lo novedoso del caso, la aprobación del gobierno de Milei es del 41%. ¿Por qué no esto no impacta en una crisis política para el gobierno? Por varios motivos:
A- La debilidad de la oposición: El frente libertario fue sumando adhesiones (PRO, MID o FCM en la versión mendocina), y quienes no entraron, fueron perdiendo capacidad de representar una opción de alternativa, fundamentalmente porque el juego central de Milei es polarizar por medio de la ridiculización y el espanto moral del otro. Muchos no logran siquiera interpretar, menos aún, representar, a la multitud dispersa. El pueblo dejó lugar a la multitud (Virno, 2003), y esta es atomizada se expresa en singularidades dispersas que no se someten a la soberanía del Estado. Esa es la base de composición del nuevo sujeto del cual hablamos.B- Milei aún tiene crédito: El personaje y el político, dos en uno, ha/n logrado mostrar audacia, temperamento y emoción; pudiendo encarnar el gen del argentino enojado que siempre dijo “no me importa quien gobierne, yo mañana tengo salir a ganar el mango para mi familia”. Ese gen, aún celebra que la política tradicional esté lejos de ejercer el poder y, posiblemente esto no cambie en corto plazo. Pero, como veremos, el contexto sí importa. El qué, el cómo y el quién, también.
B- La polarización como marca narrativa: Distinguirse, diferenciarse, crear una impresión de la clara existencia de buenos y malos. Los malos, encarnados en el peronismo (específicamente el kirchnerismo), son la pretendida antítesis del gobierno. Es necesario, es fundamental tener un enemigo que sirva de chivo expiatorio. Un culpable. La pesada herencia para Macri, el macrismo para Alberto, El Kirchnerismo comunista para Milei. De manual. Funciona, claro. Por un tiempo.
C- La construcción de poder con las provincias: Es tal el nivel de penetración de Milei en la opinión pública, que hasta los gobernadores de la oposición han servido de engranaje para la novedosa maquinaria de poder. El que no se acopla, perece en su búsqueda de independencia o distinción. Casos como Tucumán, que vota por el oficialismo en el congreso o, más marcado aún, casos como Jalil o Saenz, ambos de origen peronista (Catamarca y Salta respectivamente) quienes recientemente han acompañando a Milei en su gira por Estados Unidos. El poder en el territorio se consolida por medio de capacidades propias o alquiladas. Pero no es que los ciudadanos se fascinan con esto, cada vez les importa menos.
Más motivos: Administración eficaz del parlamento, de la justicia, de la corte, de los medios. Vínculo con el mundo empresarial agroganadero (ver EMAE), En síntesis, un ecosistema de poder amplio. Una trama, una red que opera a través de diversos mecanismos. Y que funciona. Pero como veremos, ya muestra algunos sutiles síntomas de tensión.
5. ¿Hacia dónde puede ir este clima de tensión?
El destino electoral del 27 para LLA dependerá de que las promesas lleguen a la mesa de los argentinos. De que la economía real sea mejor para las familias. Empecemos con algunos datos: la informalidad en los trabajadores independientes es muy elevada y creciente. Casi 6 de cada 10 empleados independientes habitan la informalidad en el país. En Mendoza, como vemos ¾ partes se encuentran en esa condición vulnerable (sin aportes, derechos, coberturas, etc). Para darnos una idea, nuestros vecinos Chilenos y Brasileños tienen una tasa de informalidad del 26,8% y 36,5% respectivamente (Fuentes: INE – Chile – / IBGE – Brasil – Feb.26).
La vejez precaria en un contexto de debilitamiento de la tercera edad como sujeto de derecho, la pauperización y vulnerabilidad de los sectores empobrecidos son ingredientes de un caldo de cultivo para la tensión social y la volatilidad política.
6. No solo los independientes
No es solo un nicho de los independientes lo que empieza a mostrar síntomas. Es el sistema en su conjunto. Con reformas laborales o sin ellas, ha ido engordando los números de la informalidad. Los motivos difieren según quién los explique, pero el hecho es el 43% de los asalariados del país lo hace informalmente. La promesa de la reforma laboral o Ley de modernización Laboral, es arreglar este desajuste grosero. Solo quedará ver cómo se acomodan las piezas y empieza el juego, nada está dicho; sería incorrecto y pretencioso anticipar que saldrá bien o mal. Solo buscamos recordar que cada cambio que tendió a favorecer al capital por sobre el trabajo, no benefició a los trabajadores, y esa mayoría, luego, votó otra cosa. El hito diferencial es que, como dijimos, esa mayoría ya no es pueblo, es multitud. El electorado para el ´27 empieza a mostrar una fisonomía, inclusive, diferente a la del ´25. Necesita resultados, no es ideológico, es pragmático. No piensa y siente colectivamente.
7. Un ejemplo del cambio de época y a esperar lo que se viene
Una de las hipótesis fundamentales de este estudio es que, a partir de la reforma laboral, los trabajadores van a ceder terreno. Pero como veremos, en realidad, habría que decir, a seguir cediendo. Sucede que dentro de los empleados formales, los motivos de las bajas también exponen un cambio de perfil del modelo. Hace cuatro años, los motivos de bajas de empleados por renuncias, es decir, por decisión del empleado, representaba el 62%. El año 2025, antes de la reforma, ese motivo cedió y hoy representa al 45%. Mientras, por el otro lado, comparando el mismo período, los despidos sin causa crecieron poco más de 13%.
La lectura que hacemos desde Sociolítica es que, más allá de cada vez menos gente decide dejar su trabajo (debido a la compleja situación económica de las familias argentinas), el mercado, es decir, el capital, ya exponía las bases de un nuevo modelo de funcionamiento del mundo de trabajo, inclusive antes del cambio formal. Hoy, con la nueva ley de modernización, la perspectiva es todavía más delicada. Ya que mientras los sectores de la economía que más trabajadores absorben (industria, manufactura, construcción) caen en sus rendimientos interanuales, se ha allanado el camino para que las empresas puedan, o bien exprimir más a su recurso humano por igual valor, o bien deshacerse de él a un costo menor.
Lo que viene #1. El trabajador fragmentado
Estos dos años que quedan, según nuestros análisis basados en datos, es que este modelo seguirá dando frutos en favor de Milei, pero no será ni un éxito rotundo, ni un logro del cual la política o las instituciones puedan hacer gala. Veamos, hay al menos tres cambios centrales en la propia naturaleza del trabajo, más allá de las estadísticas, son cambios que se apoyan en la mutación del sujeto trabajador. O de la multitud trabajadora: a -La fragmentación del mercado de trabajo (que busca formalizar el empleo formal por medio de nuevos esquemas contractuales), b- el debilitamiento del poder de fuego sindical -consecuencia de esa fragmentación – deja escasos contrapesos en favor de los trabajadores; c- Emergente de un nuevo espíritu trabajador que empieza a encontrar principalmente entre los jóvenes (a los que si se les asegura autonomía e independencia), pueden demostrar un mayor nivel de tolerancia al sistema, e inclusive, respaldo. En el próximo informe desarrollaremos tipos de votantes 2027 y su mirada sobre este nuevo mundo de trabajo.
Lo que viene #2, los históricos, al banco…
Si la reforma reduce los salarios reales (lo que se puede comprar con lo que se gana) y la estabilidad laboral, el conflicto puede empezar a gestarse. Pero, el gran problema para ese trabajador que siente que no tiene un sujeto, partido o sindicato que los represente es que la estrategia para su mejoría, deja de ser colectiva, de hecho para muchos ya dejó de serlo hace años, y pasa a ser meramente individual. Un síntoma de ello, a modo de ejemplo, es el creciente abstencionismo entre elección y elección. El Estado está cediendo su lugar ordenador del mundo del trabajo, lo que deja a los sindicatos off side en la jugada de representación. Porque su sujeto, que es el trabajador, se fragmenta y diluye. La tensión Estado-sindicalismo pierde fuerza, salen de la cancha. Al banco! Esto deja, por tanto, lugar a un nuevo eje de tensión entre trabajadores formales vs. precarizados. Empresas vs. Nadie. Clases sociales bien marcadas. Pero solo dos clases. Polarización y contraste: ese es el modelo político y social que está naciendo y que viene. Y, en el medio, poco. Muy poco.
Lo que viene #3, el electorado volátil
Para el 2027 se espera un esquema bipolar populista. Por un lado, libertarios y por otro peronismo. Es el escenario que el mileismo viene preparando desde que asumió: definir al otro como el portador de todos los males e incapacidades morales y técnicas. En el medio, posiblemente puede haber una coalición de centro derecha entre el radicalismo, un Pro más moderado y un peronismo justicialista. Este puede ser un tercer jugador a mirar, principalmente porque, como vimos, hay un 50% de huérfanos políticos.
Entonces, ¿Cómo se perfila electoralmente el ´27?. De momento un escenario abierto: definido por un debilitamiento del sistema clásico de partidos, una fragmentación del electorado popular, emergentes de electorados no ideologizados y volátiles y una reorganización política del electorado alrededor del mercado de trabajo.
Los argentinos han tolerado el ajuste y lo harán mientras crean que el sacrificio tiene un sentido. Pero esa tolerancia tiene límites. Este año la economía real debe dar frutos para las familias. La agenda estará atravesada por la economía y la seguridad con una ventana de respiro proporcionada por el mundial de fútbol. Ojalá Argentina llegue lejos. Así el gobierno logrará hacerse del recurso más valioso y escaso de la política: tiempo.
