Mientras en Guaymallén reclaman la presencia del presidente de Aysam, Humberto Mingorance, el titular de Aguas Mendocinas presume estar a la vanguardia con métodos innovadores para reparar cloacas en Ciudad. Aunque parezca mentira, mientras los colectores colapsan y los desbordes contaminan en zonas como Corralitos, las cámaras se concentran en mostrar los "revolucionarios" avances tecnológicos que Aysam estrena en Ciudad.
Se trata de un sistema que permite reparar tuberías sin necesidad de abrir zanjas, reduciendo significativamente el impacto en la vía pública. El proceso incluye una inspección inicial con cámaras de video, la colocación de una manga que se adhiere a la tubería existente y se endurece mediante luz ultravioleta, y la intervención con robots de alta precisión que permiten rehabilitar las conexiones domiciliarias desde el interior del conducto. Esta metodología no sólo optimiza los tiempos, reduciendo la duración de la obra a un tercio, sino que también disminuye ruidos, escombros y emisiones contaminantes.
“Es una muy buena noticia para la Ciudad y para los vecinos. Con el sistema tradicional, se estaría trabajando tres metros hacia abajo, con escombros, polvo y afectando el tránsito. En cambio, hoy vemos vecinos circulando con normalidad y una obra que prácticamente no interfiere en la vida cotidiana”, manifestó el intendente de Ciudad, Ulpiano Suarez.
“Esto es Mendoza a la vanguardia. Es una obra que no se ve, pero que mejora el servicio. Reduce los tiempos, el impacto ambiental y las molestias para los usuarios. Estamos muy contentos de avanzar en este tipo de soluciones junto a Aysam”, agregó.
Por su parte, Humberto Mingorance destacó que es un método que permite ahorrar tiempo. “Estamos interviniendo cerca de dos kilómetros sin romper veredas ni calzada. Se trabaja por tramos de cien metros durante la noche y cada intervención dura apenas cuatro horas. Una obra tradicional nos llevaría cerca de un año, mientras que con esta tecnología se completa en tres o cuatro meses”.
Lo llamativo es que en simultáneo, los vecinos de Guaymallén llevan más de un año conviviendo con líquidos cloacales que desbordan en las calles 2 de Mayo y Severo del Castillo. Lo mismo ocurre con vecinos de calle Tirasso.
Los vecinos muestran que no están colocando cloro en las aguas servidas y cómo el líquido cloacal se esparce por Guaymallén a través de los canales de riego. En ese contexto de emergencia sanitaria, Aysam sale a presumir estar a la vanguardia con tecnología de última generación.