Una vez más tuvimos que ver esta semana como la falta de visión estratégica de la dirigencia política y empresarial mendocina, impidió que Mendoza se desarrollara más ampliamente. El temor de la política a perder votos y elecciones, y el miedo de algunos empresarios por dejar de tener privilegios y pasar a ser parte de un sector más de la economía y no “el más importante”, dicho en términos “culturales” y no económicos, nos hizo pagar un precio altísimo que todavía -quizá por la misma tara- todavía no se frena..
Esta semana pasó un gran desfile de empresarios mendocinos hacia San Juan por la Expo Minera, a la que también asistió la hermana del presidente Javier Milei. Allí fueron a persignarse algunos dirigentes políticos locales -Karina a Mendoza no viene parece- para ver si logran instalarse en las próximas elecciones.

Sorprendieron también las declaraciones del ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, quien en el diario La Nación dijo que los productores que se reconviertan, es decir que dejen viñedos, deben apostar por el pistacho, la cerveza y las vacas. Igual tengan cuidado los que se animen, tomen con pinzas las palabras de los funcionarios de este Gobierno.
¿Dónde se concentra el 90% de la producción argentina de pistacho? En San Juan, en donde en algunos casos el Estado ayuda a los productores reconvertidos a sobrellevar los siete años que hacen falta para que el pistacho aparezca en buen estado. Aquí eso no va a suceder. La provincia vecina muy probablemente se convierta en una suerte de Neuquén debido a la envergadura de los proyectos mineros que siguen llegando.

La tara mendocina puesta de manifiesto en la dirigencia política y empresarial, hicieron que estemos como estamos. 25 años para ver si en una de esas hacen las cosas bien en minería. Avances hay en teoría, pero no sabemos cuál será el costo ni el beneficio. Sí sabemos que la pulcritud que requerían los procesos relacionados con esta actividad, no estuvo presente y la prueba más fácil es el papelón que hicieron con Potasio Río Colorado, al vendérsela al empresario José Luis Manzano, incumplidor serial de contratos. Solo algunos entienden por qué se la vendieron a él, más allá de las "formas" que cumplieron con el !informe del Banco Suizo! que recomendaba a Minera Aguilar como comprador.
Mientras todo esto pasa Mendoza sigue viendo pasar oportunidades con una dirigencia política que esconde la mugre, no dice la verdad y niega la realidad. Así, San Juan se va cada vez más arriba, Neuquén sostiene su apuesta petrolera y nosotros aquí, tratando de entender por qué no pasa nada todavía en la lengua mendocina de la formación Vaca Muerta, por qué hablaron tanto de Pata Mora y no arranca, por qué se demoraron 25 años para poner algo de infraestructura en el perilago de Potrerillos y por qué el Ecoparque sigue siendo otro sueño, de la década soñada, con desastres administrativos que le costaron 400 millones de pesos extra a los mendocinos, eso es ser eficiente con las cuentas públicas. Los que se llenan la boca diciendo esas pavadas, son los mismos que le dejaron pasar millones de dólares a YPF cuando acordaron que se retirara de Mendoza, siendo que en otras provincias se hicieron de millones de dólares por el mismo proceso. Santa Cruz le cobró 200 millones de dólares, más allá de la remediación de los pasivos ambientales.
¿Y cómo estamos?
Estamos en una provincia dentro del grupo de los Estados del oeste argentino, que ocupa el segundo lugar en el ranking de desocupación (6,7%), detrás de Santa Cruz (9,5%). Para colmo, tenemos unos salarios que dan vergüenza por lo bajos que son, y así todo no se genera empleo.
Hay que tener en cuenta también que, bastante gente empieza a cansarse de vivir en una provincia que tiene dos dueños (José Luis Manzano y Daniel Vila) y un SEO (el mandatario Alfredo Cornejo) en donde la justicia, la base de un sistema democrático creíble, está fuertemente cuestionada por sus imparcialidades e ineficiencias. A esto le llaman la década soñada del radicalismo o como se llame ahora ese partido, después de tanto travestismo.
Lejos de ser la Barcelona Argentina, como dijo Sarmiento; somos el spa del oeste. Son pocos a los que les va bien en Mendoza; cada vez son menos, pero cada vez les va mejor. Algunos vivían en casas prefabricadas y les prestaban un saco para poder llegar prolijamente vestidos a su propio casamiento. Otros estaban perturbados viviendo en la cuarta oeste. La década soñada les cambió el estilo de vida.