Esta semana la causa D'Agostino tuvo un giro cuando la defensa del exsubsecretario de Justicia denunció por extorsión a la demandante. Lo llamativo es que esa teoría se desprende de un audio aportado por la denunciante y que deja varias frases que comprometen a Marcelo D'Agostino. En un momento se escucha a alguien decir 500 mil pero no es la voz de la víctima y da la sensación de que es el ruido ambiente de las otras mesas del café en el que se grabó la conversación.
Específicamente, el diálogo tiene lugar en un café en el que la denunciante se encuentra con su expareja. El encuentro lo solicita la expareja porque, según consta en el audio, tenía que darle un mensaje. El mensaje, era que Marcelo D'Agostino le había pedido a un amigo en común que le dijeran a ella que dejara de llamar de números privados a altas horas de la noche. Que no lo molestara más.
Un exfuncionario nacional que tenía que hablar por un tema político con Alfredo Cornejo habría sido derivado a tratar esa situación con Marcelo D'Agostino. En el audio se explica que el funcionario nacional, que es mendocino y ahora trabaja en el gobierno de Entre Ríos, habla con D'Agostino y este último le pide que por favor vea si le puede pasar un mensaje suyo a la denunciante (el audio es anterior a la denuncia). El funcionario nacional habló luego con la expareja de la denunciante y le trasladó el mensaje, que derivó en la reunión en el café.
Sentados en la mesa, el hombre repasa toda esa secuencia y reconoce haberle dicho al funcionario que ella está decidida a denunciarlo porque él le pegó. Primer dato que compromete al acusado.
Pero luego, la conversación continúa y ella niega estar haciendo llamados nocturnos. Admite que está trabajando en una denuncia pero que no le serviría en ese contexto estar llamando a D'Agostino. Y en ese momento suma otro dato que la fiscalía no está interesada, al menos hasta ahora, en profundizar: el control de Marcelo D'Agostino sobre resortes del gobierno y el Poder Judicial.
"Yo lo conozco. Y sé los medios y qué herramientas tiene. Si hubiese sido yo la que lo está llamando, en 4 segundos y medio, tengo a la cana en la casa. Porque eso es un delito que se llama hostigamiento y es un delito penal. Lo conozco, o sea, imaginate el tipo en 13 segundos puede determinar quién lo está llamando. Es una boludez lo que está diciendo", afirma la mujer.
"D'Agostino le maneja la mugre a Cornejo. Toda la toda la mierda se la manda a hacer a él. Entonces, no soy la única enemiga. Debe tener 100 personas que tienen problemas con él. Y me imagino que lo que está tratando de hacer es cerrar el abanico", asevera afirmando que el exsubsecretario de Justicia estaba esperando que Alfredo Cornejo lo propusiera como candidato a procurador de la Corte.
Otro dato que va en contra de la hipótesis de la extorsión es que ella admite que en un momento algún dirigente de la oposición se acercó a tentarla de armar algo en contra del subsecretario y ella no aceptó. "Cerca de mi cumpleaños me llama mi abogado, me dice: los peronchos quieren hablar con vos porque quieren ver de iniciar alguna acción. Pero yo estoy haciendo mi vida. Estoy bien", subraya. Más allá de eso, en el audio queda claro que ella ya estaba decidida a denunciar y estaba esperando el momento oportuno.
En cuanto a la posibilidad de que ella le hubiese sugerido a su expareja que por 500 mil dólares se dejaba de molestar, en el audio no hay nada que lo sustente. En el minuto 23 hay un silencio en la conversación de varios segundos. En ese silencio se escucha a mujeres hablando en otra mesa y una dice 500 mil.
Según afirmó la expareja de la denunciante en calidad de testigo, ella le dijo que por 500 mil dólares se quedaba callada. Y dijo que le mostró la cifra en la pantalla de su teléfono, algo imposible de comprobar.
La pelota ahora la tiene la Justicia, que debe decidir la credibilidad de las acusaciones contra la víctima denunciante. La abogada querellante, María Elena Quintero, sostiene que la reunión en el café fue una amenaza hacia su clienta para intimidarla. El funcionario de Entre Ríos le había conseguido trabajo a la denunciante y la abogada interpreta que mandaron a la expareja a apretarla para que se quede callada.