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Javier Ozollo: "La UNCuyo ha dejado de ser el cerebro de Mendoza"
Es candidato a rector por Proyecto Universidad Abierta, junto con Fernanda Bernabé. Afirma que en los últimos 4 años, las autoridades, como Esther Sánchez y Gabril Fidel, han estado alineadas con el gobierno de Cornejo y por lo tanto con el de Milei, quien recortó salarios y complicó al Damsu.-Primero hace tu diagnóstico sobre la Universidad Nacional de Cuyo en cuanto a su funcionamiento durante los últimos 4 años, teniendo en cuenta, los recortes que ha tenido que atravesar.
-La Universidad Nacional de Cuyo y todas las universidades nacionales en la Argentina, están atravesando un momento muy difícil, un momento de crisis terrible por el ahogo financiero y económico al cual, el Gobierno Nacional, está sometiendo a todos los presupuestos.
En ese contexto, la Universidad Nacional de Cuyo, en los últimos 4 años, sus autoridades han estado alineadas fuertemente con el gobierno de Alfredo Cornejo y por lo tanto con el Gobierno Nacional de Milei. Eso terminó repercutiendo fuertemente en la Universidad.

Porque pasa esto, porque la Universidad Nacional de Cuyo no ha podido reclamar su financiamiento en la misma medida en que lo han hecho otras universidades del país. En ese sentido, el contexto es más complejo.
Nosotros creemos que eso es fundamental porque defendemos la autonomía universitaria y la autonomía del conocimiento. La Universidad no tiene que estar pegada, por decirlo de alguna manera, a ningún partido político externo, ni a ninguna línea ideológica, sino que tiene que ser lo más plural y lo más abierta posible, por eso somos Proyecto Universidad Abierta.
Eso, por un lado, y por el otro lado, creemos que ha habido dificultades de gestión serias al interior de la Universidad, y que únicamente la oposición puede estar en contra de esas políticas universitarias. Nosotros podemos y tenemos los equipos para revertir muchos de esos problemas de gestión que ha tenido la Universidad.
-Cuando vos decís otras universidades han reclamado de otra manera, ¿a qué te referís? ¿Cómo lo han hecho?
-Básicamente públicamente, a través de expresiones públicas, de no fortalecer a aquella parte de la política externa a la Universidad que va en contra de la propia Universidad. Para ser más más claro y explícito, Esther Sánchez y Gabriel Fidel son parte de Cambia Mendoza y han apoyado los legisladores que han estado muchas veces en contra de las leyes que beneficiaban a la Universidad y han apoyado, obviamente, el gobierno de Milei.
-Y cuando decías que han tenido problemas de gestión, ¿cuáles son los que vos ves?
-Ha habido serios problemas de gestión. Nosotros tenemos un departamento médico asistencial, no es una obra social, pero es como si lo fuera, que es el Damsu y que está quebrado. Está quebrado y tenía superávit importante en el 2023. Los tipos de dificultades que tiene el Damsu son de dos tipos distintos. Uno es estructural, es decir, en la medida en que los salarios docentes y no docentes vienen en picada, y que las prestaciones médicas y los medicamentos vienen en alza; obviamente que tenés un problema que es común a todas las obras sociales del país.
Pero después hay problemas de gestión, problemas serios de gestión. Por ejemplo, no se ha hecho un avance en el tema de las auditorías. También la Universidad ha tolerado la partición de cargos, eso implica que un profesor titular exclusivo, por ejemplo, que se jubila, se parte su cargo en cuatro profesores simples. Ese profesor titular aporta al Damsu 100 pesos. Los profesores simples, los cuatro, aportan 25 cada uno. En total es lo mismo, pero tenés que atender a cuatro familias y antes atendías a una.
Entonces, eso ha repercutido fuertemente en el Damsu, también algunas dificultades que han tenido al instrumentar sistemas informáticos, problemas con licitaciones que nosotros creemos que se pueden solucionar. La farmacia del Damsu me parece que puede ser mucho más eficiente. Hay distintas propuestas que tienen que ver con eso. Eso es uno de los problemas de gestión.
Otro de los problemas que nosotros entendemos de gestión, es que la Universidad ha dejado de ser, yo lo digo en términos coloquiales simples, el cerebro de Mendoza. Es decir, ha dejado de pensar los grandes temas provinciales. No puede hacer otra cosa más que proponerlos o sugerirle al Gobierno Provincial, a las sociedades civiles, la solución a esos grandes problemas, problemas que tienen que ver con la matriz productiva, con la minería, con la reforma de la Constitución, con los problemas de funcionamiento que tiene la aduana argentino-chilena. Hay un montón de cosas en las que antes la Universidad se involucraba.
La última vez que se involucró fuertemente fue en la Ley de Ordenamiento Territorial y se frenó porque beneficiaba a determinados intereses. Fue tan fuerte y contundente la opinión de la Universidad, que impidió que la ley saliera, porque la Universidad estudió el tema y concluyó en que era nocivo para para la Provincia. Nosotros creemos que ha dejado de hacer eso y ha dejado de hacerlo también al interior de la Universidad.
El caso más típico, si vos querés, es el caso del muro, famoso muro que se puso. Nos encerramos hacia fuera y también es un problema hacia dentro; ¿por qué?, porque ese muro se hizo sin consultar. Nosotros somos parte del Instituto de Seguridad de la Provincia, es decir, la parte académica del Instituto de Seguridad de la Provincia lo lleva la Universidad Nacional de Cuyo. O sea, somos parte del problema de la seguridad. Tenemos especialistas en políticas de seguridad a patadas, tenemos arquitectos, tenemos ingenieros, tenemos diseñadores; es decir, hay un montón de especialidades que podrían intervenir en el tema seguridad. Si la Universidad tenía un problema de seguridad, que lo tenía y lo sigue teniendo, era necesario consultar a sus propios especialistas. No hacer una contratación a una empresa porque sí y poner un muro.
Si vos eso lo ponés en consideración de los que nosotros creemos que son los que tienen el conocimiento sobre seguridad en la Provincia, te podrían haber dicho que hagas un muro u otra solución. Y así con muchas cosas, por ejemplo, la Universidad tiene un problema hídrico serio en el campus. Nosotros tenemos un Instituto de Estudios Hídricos, jamás se lo consulta. Deberíamos estar en la punta de las energías limpias, no hay ni un solo panel solar en la Universidad, cuando debería estar a la vanguardia de todo eso. Es decir, hay un montón de cuestiones de la propia Universidad, obviamente también de la sociedad y no se está haciendo.
-Cómo imaginas, si llegas al rectorado, que podés mejorar el tema presupuestario y conseguir el dinero que no quiere dar Milei para, entre otras cosas, mejorar los salarios y el Damsu.
-Primero hay que poner un equipo de gestión a trabajar en serio y hay que poner a los mejores especialistas en cada área, la Universidad los tiene. No podemos poner a alguien que viene de la política, en el cargo de Secretario de Extensión, porque se mete la política, tenemos que poner a alguien que sepa de extensión y en ese sentido en la Universidad sobran los que saben y no los usamos.
Creo que hay que cambiar muchas cosas de gestión, y obviamente hay una cuestión fuerte estructural que es la no aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario que obstaculiza el Gobierno Nacional. Obviamente hay que reclamarla con fuerza, reclamarla junto con el Consejo Interuniversitario Nacional, pero también hacer un reclamo fuerte desde aquí, es decir, nosotros le tenemos que decir al Gobierno Provincial y a los Legisladores Nacionales de todos los partidos políticos, de todos, no solo los de la oposición que se van a oponer a Milei obviamente, sino también decirles a los oficialistas: "Miren, estamos defendiendo la Universidad Pública Argentina, en donde la Universidad Nacional de Cuyo es la quinta del país y la más importante del centro este argentino”. Tenemos problemas muy serios con eso. Se nos están yendo los docentes del Balseiro porque cobran poco y lo mismo pasa en otras universidades y hasta en la UBA.
Un docente universitario no se hace en un año, ni en 2 años. Un docente universitario tiene que tener, primero, una carrera como docente, pero después tiene que tener una carrera académica; es decir, vos te recibís, pero eso no es suficiente, necesitas hacer posgrados, necesitas llegar al máximo nivel de posgrado, ser doctor.
También hace falta una carrera de investigador que te permita trasladar la investigación a la docencia. Bueno, eso lleva mucho tiempo, pasan muchos años para formar un profesor titular. Y después hay que acceder a cada cargo de la universidad por concurso. Y eso también implica un fuerte esfuerzo. Es la mejor forma que tiene el sistema para que los mejores accedan a los cargos de docencia.
- ¿Querés agregar algo más?
-Solo decir que nosotros creemos seriamente que la única posibilidad de que la Universidad pueda volver a ser lo que fue, de lo que queremos que siga siendo y de proyectarse para el futuro, va a venir necesariamente de la mano de la oposición. Esa es la verdad y lo que creemos seriamente.
Creemos seriamente que hay que trabajar fuertemente en la flexibilización curricular, estamos teniendo alumnos que se reciben después de haber estado 10 o 12 años en la Universidad, ya es muy tarde para el mercado laboral, tenemos que flexibilizar eso. Hay que reconocer que el 50% de nuestros estudiantes trabajan, y cómo la Universidad le ofrece alternativas a esas personas que trabajan y que quieren estudiar. Tenemos que reconocer que la Universidad necesita formar profesionales que se expandan en toda la provincia, y que no estén solamente en el Gran Mendoza, necesitamos un fuerte proceso de territorialización de la educación.
Estos son los grandes debates que se tienen que dar para meter a la Universidad en el siglo XXI, creemos que está todavía en el siglo XX. Hay que ver qué hacemos con la inteligencia artificial, con las nuevas tecnologías ayudando a la enseñanza y a la enseñanza a distancia, todo lo que tiene que ver con ese gran mundo que en términos genéricos se llama educación a distancia, pero que es mucho más complejo que eso. Cómo hacemos para llegar con una educación de calidad a un chico de Alvear, a un chico de Malargüe, a uno de Tunuyán. Tenemos que utilizarlo.
Cómo hacemos para usar la inteligencia artificial en los procesos educativos, de tal manera que los chicos, no utilicen la inteligencia artificial como un mero apoyo, como una media muleta, sino que aprendan a pensar para que la inteligencia artificial potencie ese pensamiento. Eso es un debate central hoy por hoy.
