Esta semana la justicia anuló la condena de 3 años de prisión en suspenso e inhabilitación para manejar de ocho años que había recibido el empresario Alejandro Verdenelli porque consideraron que la acción penal se había extinguido. Es decir, el hombre que atropelló a Alan Villouta y se dio a la fuga dejándolo morir en el Acceso Sur fue sobreseído y quedó libre de culpa. "El mensaje de la Justicia es perverso: si atropellas, no socorrés y/o te fugas, esperas 24 horas y zafas del test de alcoholemia, la sacas barata", cuestionó la senadora Anabel Fernández Sagasti en las redes y recordó que hace años impulsa un proyecto para agravar las penas contra los conductores que se dan a la fuga.
"Para que esto no vuelva a suceder, vengo presentando desde el 2022 un proyecto de ley para reformar los artículos 84 bis y 94 bis del Código Penal. Tras un largo debate, la norma obtuvo media sanción: que la fuga en un siniestro vial sea delito inexcarcelable. No más maniobras de impunidad", subrayó Fernández Sagasti.

Para la senadora nacional hoy existe un "beneficio" de la fuga que debe terminarse. "Hoy, quien huye del lugar del hecho dilata el tiempo para evitar pericias clave (alcohol/drogas). Al entregarse al día siguiente, el sistema lo trata con benevolencia. El proyecto neutraliza esto convirtiendo la fuga en un agravante autónomo", explicó.
En ese sentido, remarcó que es clave que se agrava la pena de 4 a 8 años de prisión por fugarse o no socorrer a la víctima. A eso agrega la inclusión de la "culpa grave" que penaliza el obrar temerario e irreflexivo al volante. "Huyan o no, el riesgo provocado se paga", manifestó.
"El proyecto también agrava las penas para quienes conducen estando inhabilitados. Cruzando en rojo o violando señales viales. Con exceso significativo de velocidad", sostiene Anabel Fernández Sagasti.
De esa manera, entiende que la fuga deja de ser un "buen truco procesal" y se convierte en un agravante que no permite condenas excarcelables. "Huir no es solo falta de empatía; es manipular a la Justicia. Darse a la fuga entorpece activamente la investigación. La 'culpa grave' le da a los jueces un marco objetivo para condenar la temeridad sin que el paso del tiempo beneficie al imputado", finalizó.
"No podemos permitir que el paso del tiempo siga siendo el mejor abogado de la impunidad. El dolor de la familia Villouta y de miles de víctimas exige que la ley deje de premiar cobardes", concluyó.