Vitivinicultura
El Centro de Viñateros y Bodegueros del Este dice que hay "crisis de rentabilidad terminal"
Explican que advirtieron, antes que el Gobierno, que habría una cosecha menor y que impactará en los precios. Quejas por los costos de la electricidad y por la obligación de contratar potencia que no se usa.El Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, difundió anoche un comunicado en el que sostiene que hay en el sector una "crisis de rentabilidad negativa terminal". Indican que "ante las recientes rectificaciones del Gobierno de Mendoza y entidades privadas —quienes ahora reconocen una caída estimada del 17% en la producción de uva respecto al año anterior— el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este recuerda que esta situación fue advertida de manera temprana por nuestra institución".
Afirman también que "mientras los discursos oficiales iniciales hablaban de un aumento de producción, el relevamiento territorial de nuestras bases ya indicaba un escenario crítico. En su momento, adelantamos con precisión una merma de entre el 15% y el 20% con una proyección que podría alcanzar el 30%, sólo basada en el conocimiento directo del viñedo y no en cálculos de escritorio".

Por qué fallaron los pronósticos oficiales
Sostienen que la diferencia entre la estimación oficial inicial y la realidad que hoy se reconoce radica en la representatividad. "El Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, como auténtica expresión gremial empresaria, mantiene el pulso real de la vitivinicultura", afirman en el comunicado.
No dudan en destacar que "la realidad nos dio la razón. No es una cuestión de pesimismo ni alarmismo calculado, sino de conocimiento técnico y territorial, sin especulaciones ni dobles mensajes. Advertimos entonces, que el daño por heladas y el estado de los viñedos no condecían con el optimismo oficial".
Impacto en el Mercado
También agregan que la confirmación de una cosecha menor a la esperada tiene consecuencias directas e inmediatas en la cadena de valor:

- Mercado de uvas: La escasez de materia prima debería traducirse necesariamente en mejores precios, si no conspirara para ello la concentración de los formadores de precios y sus particulares estrategias de comercialización que además lesionan a las pymes fraccionadoras y a sus proveedores, las bodegas elaboradoras.
- Industria del mosto: Ante una menor disponibilidad de uvas criollas y mezclas, el mercado de uvas para mostos podría tonificarse más aún si complementariamente se establece un 0% de diversificación por aplicación del acuerdo Mendoza-San Juan; legislación obsoleta y que debe derogarse.
- Vinos y stocks: La menor producción actúa como un regulador natural de los stocks vínicos. Esto debería frenar la presión a la baja de los precios de traslado, permitiendo que el vino recupere valor real frente a la inflación de costos.
El Centro de Viñateros y Bodegueros del Este reafirma su compromiso con la defensa del productor y el bodeguero pyme. La actual coyuntura demuestra, una vez más, que las decisiones estratégicas y las políticas públicas deben basarse en la opinión de las entidades que representan genuinamente al sector. Pero la crisis también llega a las bodegas.
El Costo Eléctrico: “los socios ocultos" que se lleva la rentabilidad del Este
Por otro lado, indican en el comunicado, que "mientras los lagares se preparan para recibir un volumen de uva sensiblemente menor al proyectado inicialmente por el gobierno, las bodegas se enfrentan a un enemigo invisible pero letal para su rentabilidad: el costo de la energía eléctrica".
"El Centro de Viñateros y Bodegueros del Este advierte sobre la crítica situación de las bodegas y elaboradores frente al esquema tarifario eléctrico para la cosecha 2026. Así surge de considerar los cargos por uso de red y contratación de potencia que obliga a contratar 3 meses de potencia para el periodo de elaboración cuando en realidad no se utilizan más de uno o dos meses; ello sumado a la carga impositiva pesan más que la propia energía consumida; por ejemplo, la presión fiscal total (nacional, provincial y municipal) es del del 40% sobre el monto final de la factura. En este contexto el gobierno y las distribuidoras actúan como socios que no asumen riesgos climáticos ni mermas de producción, pero retiran su tajada con puntualidad suiza en cada factura mientas tanto cada año más bodegas se retiran del mercado".
"Hasta ahora hemos agotado la gestión formal de reclamo y petición ante las autoridades pertinentes solicitando una baja de impuestos y la flexibilización de condiciones de contratación de potencia para el sector vitivinícola, fundamentado en la falta de correspondencia entre el marco regulatorio y la realidad productiva; problema de larga data, nunca resuelto de fondo, pero reconocido por el gobierno cuando ante iguales condiciones que presenta la presente vendimia pero con voluntad política se encontró una manera de compensar dicho desfasaje en la cosecha 2023".
"Nuestra entidad rechaza la premisa oficial de que el esquema trimestral de contratación vigente es suficiente por excepcional y beneficioso. Lo habrá sido en su momento, pero ya no lo es: por ej. la brevedad extrema de las cosechas ha transformado la "excepción" en una carga financiera distorsiva. Entonces, No pedimos un subsidio, pedimos coherencia operativa. No se puede cobrar por un servicio que no se usa o penalizar el trabajo intensivo de 60 días como si fuera un exceso de consumo constante y además no aceptamos que el ajuste corra por cuanta del sector productivo sin su correlato en los servicios públicos que se llevan el 40 % de impuestos".
"Exigimos una revisión urgente de los esquemas de contratación para la industria vitivinícola que permitan flexibilidad en años de merma y adelantamiento de elaboración y una reducción de la carga impositiva que hoy vuelve inviable la competitividad de nuestras bodegas siendo el gobierno y las distribuidoras quienes tienen asegurada su rentabilidad".
