La celebración del Día del Padre en la Argentina volvió a transformarse en un fiel reflejo de la compleja coyuntura macroeconómica que atraviesa el país. En un contexto marcado por la persistente inflación y el fuerte deterioro de los salarios, el comercio minorista no logró revertir la tendencia negativa de los últimos tiempos. De acuerdo con el relevamiento anual realizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas por esta festividad registraron una caída del 0,3% en comparación con el año anterior, consolidando un preocupante ciclo de cuatro períodos consecutivos en terreno negativo.

El informe sectorial, que tomó como base una muestra de 189 comercios físicos en distintas regiones del territorio nacional durante el viernes 19 y el sábado 20 de junio, evidenció que el consumo se mantuvo sumamente retraído. Esto ocurrió a pesar de que ocho de cada diez locales comerciales implementaron promociones especiales, descuentos en efectivo y opciones de financiamiento con tarjetas de crédito para atraer compradores. La marcada cautela de los consumidores se tradujo en una selectividad extrema, donde la prioridad absoluta fue la búsqueda de ofertas y artículos de bajo costo, llevando el ticket promedio general a los $78.986.
Al analizar el comportamiento de manera desagregada, el mercado exhibió una dinámica muy heterogénea. Los rubros vinculados a regalos más suntuarios o de base tecnológica sufrieron los mayores embates. El caso más crítico se dio en el sector de equipos periféricos, accesorios y celulares, que experimentó un desplome del 6,1% interanual debido a las dificultades para financiar montos elevados, forzando a los comerciantes a reducir márgenes de ganancia y acotar los planes a tres cuotas. Por su parte, cosmética y perfumería retrocedió un 3,8%, afectada por un ticket promedio elevado de $110.000 y un cambio de hábito digital: muchos clientes testearon las fragancias en los locales pero terminaron concretando la compra en plataformas virtuales buscando mejores precios, además de acusar el impacto de la competencia de productos importados.

En la vereda opuesta, los únicos sectores que lograron mostrar números positivos fueron aquellos que ofrecieron alternativas más accesibles para los presupuestos familiares. Las librerías lideraron el crecimiento con un alza del 2,1%, apuntaladas por tener el ticket promedio más bajo del mercado ($58.308) y una alta demanda de textos de finanzas, historia y negocios. El rubro de indumentaria también creció un 2,1%, traccionado por compras de último momento en prendas básicas como remeras y accesorios. Electrodomésticos y audio sumó un leve 0,8% gracias a promociones agresivas en auriculares y parlantes de conectividad, mientras que calzado y marroquinería apenas logró un avance del 0,4% en medio de un alto volumen de consultas pero pocas concreciones en caja.
Para el comercio pyme, el balance general de la fecha dejó un sabor amargo y encendió alarmas sobre la velocidad de la recuperación económica. Menos del 8% de los empresarios encuestados consideró que la jornada fue determinante para sus niveles de facturación, mientras que la gran mayoría coincidió en que el movimiento fue moderado o insuficiente para revertir la crisis de fondo que afecta a la actividad comercial desde hace meses.