El mercado global de materias primas asimila un severo ajuste en la cotización de su activo de refugio por excelencia. El precio del oro spot registró una marcada contracción que lo llevó a perforar la barrera psicológica de los 4.000 dólares por onza, tocando mínimos de 3.972 dólares durante las negociaciones de las últimas jornadas. De esta manera, el metal precioso quiebra un soporte que no visitaba desde noviembre de 2025, revirtiendo por completo el vertiginoso rally que había caracterizado el inicio del año corriente.

La persistente tónica bajista responde a un cambio drástico en la narrativa de los inversores institucionales, reflejado en los últimos informes de la analista de materias primas de ING, Ewa Manthey. Si bien los factores de tensión geopolítica en regiones clave como Medio Oriente continúan presentes, la paulatina desescalada de la prima de guerra provocó que el mercado reasigne sus prioridades operativas. El foco principal de atención se trasladó firmemente hacia la resiliencia de la economía norteamericana y las señales emitidas por la Reserva Federal (Fed). Ante una inflación que exhibe una resistencia mayor a la anticipada, los operadores descuentan que la entidad monetaria mantendrá una política de tasas de interés elevadas durante un período más prolongado, restándole atractivo a los activos que no devengan renta fija.
Este escenario convalidó un fortalecimiento del índice del dólar y un incremento paralelo en el rendimiento de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos. Como consecuencia directa, los flujos de capital comenzaron a salir de los fondos cotizados en bolsa (ETF) respaldados por oro físico, registrando un descenso del 1,5% en las tenencias globales en lo que va del año. Ante la contundencia de la corrección, los principales bancos de inversión de Wall Street se vieron obligados a recalibrar sus modelos de estimación para el cierre del ciclo; Goldman Sachs encabezó los ajustes al recortar su precio objetivo para el metal en 500 dólares, fijando una nueva previsión de 4.900 dólares por onza, mientras que entidades como Deutsche Bank adoptaron posturas igualmente cautas.

A pesar de la fuerte corrección técnica —que representa un retroceso del 26% desde el máximo histórico de 5.417,21 dólares alcanzado a fines de enero de 2026—, ciertos factores estructurales continúan brindando un piso a la cotización general. Informes del Consejo Mundial del Oro recopilados por Bloomberg Línea destacan que las compras oficiales por parte de los bancos centrales se mantuvieron sumamente activas durante el primer trimestre, acumulando la incorporación de 244 toneladas de oro a las reservas internacionales. Países como Polonia y China —este último encadenando 19 meses consecutivos de adquisiciones oficiales— actúan como un amortiguador institucional que impide un desmoronamiento total del mercado de metales ante la liquidación generalizada del sector privado.