La reforma laboral, aprobada por la Cámara de Diputados y cerca de que el Senado la convierta en ley, además del traspaso de los jueces laborales a la CABA, incluye otra “bomba” para la Justicia que pasó casi desapercibida: los fallos de la Corte Suprema de Justicia serán obligatorios para los tribunales inferiores y los jueces que no lo hagan podrían ser removidos.
Hasta ahora las resoluciones del máximo tribunal, como por ejemplo, sobre el cálculo de la indemnización que decidieron el año pasado Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz, eran aplicadas caso por caso y en "forma difusa", explicó una fuente judicial a Clarín. Un experto abogado laborista aclaró así la importancia del nuevo rol de la Corte:" antes sus fallos era de una obligatoriedad relativa, más bien indicativa". Ahora "en el fuero laboral los jueces no podrán hacerse más los distraídos", contó el letrado que pidió mantener su nombre en el anonimato.

Ahora los jueces laborales de todo el país, según el artículo 89 del proyecto, tendrán la obligatoriedad de adecuarse a ellas bajo la pena de que se les inicie un juicio por mal desempeño de las funciones y sean removidos de sus cargos, dice el texto impulsado por la senadora Patricia Bullrich. La oposición puso el eje en el ahora quitado artículo 44 sobre los accidentes de trabajo pero no sobre este otro.
Con estos artículos, más la transferencia del fuero laboral a la CABA, el Gobierno de Milei "busca fortalecerse ante la ola de pedidos de inconstitucionalidad que planteará la CGT y varios sindicatos, tras la sanción de la ley.
Para el Gobierno y sectores empresarios se trata de otra medida contra la “industria de juicio”.
El Consejo de la Magistratura
Pero la transferencia del fuero laboral también tendrá implicancias políticas sobre el Consejo de la Magistratura de la Nación, el organismo que propone, sanciona y destituye jueces y que la condenada ex presidenta Cristina Kirchner siempre buscó controlar.
Una fuente de la Magistratura contó a Clarín que de los cuatro representantes de jueces en el organismo, el kirchnerismo a través de la lista Celeste y su representante Alberto Lugones (el juez del polémico fallo que pasó la causa por corrupción en la AFA a Zárate-Campana).
Como la mayoría de los jueces del fuero laboral votan por la Celeste, Lugones se quedaría sin parte de su base electoral y los K se quedarían sin una banca clave. En este fuero tuvo influencia histórica el peronismo a través del ex diputado y abogado laboralista Héctor Recalde y ahora su hijo, el senador Mariano Recalde. Esa eventual pérdida será clave en momentos en que se busca cambiar el reglamento de elección de candidatos a jueces y el kirchnerismo busca imponer a la jueza K María Gabriela López Iñiguez en la Cámara Federal de Casación Penal.
Por lo pronto, en tribunales había preocupación por la posibilidad de que el presidente Javier Milei, envalentonado con la transferencia del fuero laboral, el 1° de mayo en la inauguración de las sesiones ordinarias de Congreso proponga usar el mismo mecanismo para la transferencia de los otros fueros nacionales, que hace 30 años se resisten a pasar a jurisdicción de la CABA.