El triunfo de Adriana García por el rectorado de la UNCuyo ha generado ilusión en el peronismo mendocino. Pero sobre todo, ha sido una señal de alarma para un cornejismo que luego de mucho tiempo vive una derrota electoral en la provincia. Por eso, es evidente la desesperación por evitar que el resultado se interprete como un fin de ciclo. En la UCR de Mendoza hoy se juega a "huevo podrido" y se echan culpas a terceros y se intenta separar la política universitaria de la provincial.
La consultora Martha Reale, cercana al oficialismo, realizó un análisis en las redes que resulta a medida del "relato cornejista". Específicamente, sostiene que Adriana García ganó gracias al descontento de los docentes universitarios con el gobierno de Javier Milei por el deterioro de sus salarios.
"El resultado del balotaje en la UNCuyo puede leerse a partir de una variable central: la situación salarial", sostiene Reale y le baja el precio al triunfo peronista pero sobre todo a la lectura del ocaso cornejista. "Más allá de las identidades internas, los espacios de pertenencia o las trayectorias de cada candidatura, el voto estuvo fuertemente atravesado por la percepción sobre los ingresos de docentes y no docentes", asegura marcando que el voto fue "una señal de disconformidad frente a una problemática concreta que impacta en la vida cotidiana de quienes sostienen el funcionamiento de la universidad".
Pero su lectura deja fuera del análisis otras situaciones palpables. El gobierno de Alfredo Cornejo apoya abiertamente esas políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei. Y si bien el candidato Gabriel Fidel intentó mostrar distancia en ese sentido, estuvo rodeado por el cornejismo durante toda su campaña. La imagen de Fidel no estaba anclada en Milei, estaba anclada en Alfredo Cornejo.
Gabriel Fidel fue el candidato porque Alfredo Cornejo lo eligió. Andrés Lombardi, mano derecha de Alfredo Cornejo, fue el puntal de Fidel en la campaña y estuvo involucrado hasta el martes en el proceso electoral. No se puede sacar ese factor del análisis.
Alfredo Cornejo fue abucheado hace dos semanas en la UNCuyo cuando fue a emitir su sufragio. Más allá del repudio que generó ese episodio, era un síntoma de lo que estaba ocurriendo en la universidad. El faltazo del cornejismo a las marchas universitarias no fue inocuo.
Otro síntoma evidente y trascendental fue la candidatura del radical Ismael Farrando, marcando un claro descontento con la política universitaria de Esther Sánchez y Gabriel Fidel. Un radicalismo más radical y menos violeta. Un radicalismo con memoria. Algo parecido a lo que está pasando en el radicalismo provincial.
El triunfo de Adriana García no significa que el peronismo vaya a volver a gobernar la provincia. Para nada. Pero si demuestra el desgaste del oficialismo provincial y las consecuencias de su alineamiento incondicional con el gobierno de Javier Milei.
El "huevo podrido" se lo podrán adjudicar a Milei, a Gabriel Fidel, a Ismael Farrando o a quien se les ocurra. Pero si se hacen los distraídos pueden perder el juego.