El reciente informe de gestión presentado por el Poder Ejecutivo ante el Congreso ha dejado al descubierto la nueva geografía de la inversión en la Argentina, trazada bajo el amparo del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Los números oficiales, que consolidan tanto los proyectos ya aprobados como aquellos que transitan el riguroso análisis técnico del Ministerio de Economía, dibujan un escenario de marcadas asimetrías donde la riqueza del subsuelo y la infraestructura energética dictan el pulso de los capitales.
En este contexto, la provincia de Mendoza aparece en una posición expectante pero moderada: con una proyección de inversión de 841 millones de dólares, la jurisdicción cuyana se asienta en el séptimo puesto del ranking nacional, ubicándose exactamente en el meridiano de la tabla de las provincias que han logrado captar proyectos bajo este régimen.

Esta ubicación coloca a Mendoza en una zona de transición dentro del ecosistema productivo nacional. Si bien logra superar a distritos de peso industrial como Buenos Aires o Santa Fe en volumen de inversión proyectada, queda aún lejos de las cifras astronómicas que manejan sus vecinos de la cordillera y la Patagonia.
La tabla de posiciones es encabezada con comodidad por San Juan, que con 25.085 millones de dólares se consolida como el gran polo de atracción gracias a su potencial cuprífero. Le siguen en importancia Río Negro, con 18.944 millones traccionados por la exportación de hidrocarburos; Neuquén, con 12.498 millones apuntalados por Vaca Muerta; Catamarca, con 9.854 millones; Salta, con 8.519 millones; y Jujuy, con 2.392 millones de dólares.

Por debajo de Mendoza completan el listado de las jurisdicciones beneficiadas la provincia de Buenos Aires con 831 millones, La Pampa con 672 millones, Santa Fe con 327 millones, Entre Ríos con 116 millones y, finalmente, Chaco y Santiago del Estero, ambas con 50 millones de dólares.
Para Mendoza, el séptimo lugar representa un desafío de escala y de diversificación. Con una previsión de generar 6.684 puestos de trabajo, según dijo Adorni, número que es muy dudoso y nadie sabe de dónde lo sacó, como todo lo de Adorni.
Sin embargo, la brecha con el "podio" del RIGI subraya que el grueso de la torta de capitales sigue fluyendo hacia enclaves de recursos naturales masivos, dejando a las provincias de perfil productivo más diversificado en una lucha por captar excedentes que, por ahora, parecen concentrarse en el cobre, el litio y el gas.
Mientras 11 distritos del país aún no logran perforar el techo del régimen y permanecen con sus casilleros de inversión en cero, Mendoza logra mantenerse en el pelotón del medio, consolidando su presencia en el mapa de las grandes inversiones pero con el reto latente de escalar posiciones en una competencia federal que apenas comienza.