La suerte de ganar un viaje al Mundial y la mala suerte de justo ser Fiscal de Estado
Hay cargos que poseen una investidura que condiciona a la persona que lo ostenta. Nadie puede cuestionar a Fernando Simón por ganar un sorteo, pero si al Fiscal de Estado por viajar al Mundial invitado por un banco privado que tiene vínculos con el Estado.
Fernando Simón es uno más de los cientos de miles de clientes del Banco Supervielle en todo el país. Tiene su cuenta abierta desde hace más de 10 años para cobrar su sueldo de profesor universitario. La suerte quiso que saliera sorteado para viajar a ver el primer partido de la Selección Argentina en el Mundial 2026 con pasajes y estadías pagadas por el banco. Pero Fernando Simón no es un ciudadano más. Y por más que parezca injusto, no puede escindirse a la persona del cargo que ocupa, porque Simón es el Fiscal de Estado de la provincia de Mendoza y como tal debe dictaminar en procesos que involucran al banco que le pagó su experiencia con la Scaloneta.
El propio Fernando Simón demostró ser consciente de esa situación. Por eso al enterarse de que había salido seleccionado para viajar, el 31 de marzo le envió una nota a la Oficina de Ética Pública advirtiendo que podría incurrir en el incumplimiento establecido en el artículo 23 de la Ley 8993 de Ética Pública. Ese artículo determina el régimen de obsequios de los funcionarios públicos y expresa que "no podrán recibir regalos, obsequios o donaciones, sean consistentes en cosas, servicios o de otra índole, con motivo o en ocasión del desempeño de sus funciones".
Simón aclaró que el premio no lo ganó por motivo o en ocasión del desempeño de sus funciones y en ese sentido dio a entender que no veía ningún impedimento para aceptar el regalo. "Entiendo que resulta adecuado poner en su conocimiento dicha situación, en su carácter de Auditor General de Ética Pública de la Provincia, a los fines que Usted pueda considerar pertinentes", agrega Simón y el auditor de Ética Pública, Gabriel Balsells Miró lo autorizó a recibir el regalo.
Gabriel Balsells Miró y Fernando Simón.
Para la Oficina de Ética Pública basta con que los funcionarios declaren el regalo en su próxima declaración jurada y afirmaron que no había impedimento porque el Banco Supervielle no es el agente financiero de la provincia. Lo mismo dispuso para Fernando Simón como para el subsecretario de Relaciones Institucionales de la provincia de Mendoza, José María Videla Saenz, que también resultó ganador del sorteo.
Si bien es cierto que el agente financiero de Mendoza no es el Banco Supervielle, si lo es de distintos municipios mendocinos como Ciudad, Godoy Cruz, Luján y San Martín, entre otros. Y también existen vínculos comerciales del gobierno provincial con el Supervielle por colocación de deuda que el propio Fiscal de Estado tuvo que dictaminar.
Pretender separar a Fernando Simón del cargo que ocupa como Fiscal de Estado es, como está de moda decir hoy, fingir demencia. ¿Si Alfredo Cornejo se ganara un sorteo de Edemsa para ir a ver el Mundial no habría impedimento para que viaje? Es usuario y podría alegar que el regalo no tiene que ver con su función. El cargo conlleva responsabilidades, obligaciones y también, les guste o no, limitaciones. Fernando Simón tuvo la suerte de ganar un viaje al Mundial y la mala suerte de justo ser Fiscal de Estado.