Paloma Scalco
Turismo en Mendoza: Manso fracaso
La autora de la columna, la exconcejal Paloma Scalco, afirma que el turismo crece en el país pero cae en Mendoza.El turismo crece en el mundo, crece en la Argentina y crece en casi todas las provincias. Menos en Mendoza. Vale la pena detenerse a pensar por qué, y para eso conviene correrse del lugar que nos gusta tener, el del lugar del turista y mirar al turismo como lo que realmente es: una actividad económica. Una que en nuestra provincia representa el 1% del PBG de manera directa, pero cuyo impacto asciende all 6% si se contabiliza toda la cadena de valor: hotelería, gastronomía, transporte, comercio, eventos entre otros. Hablamos, entonces, de una de las palancas de desarrollo más importantes que tiene Mendoza. Y sin embargo, los números de los últimos años no dejan lugar a dudas: la actividad se cae.
Empecemos por la ocupación hotelera. En 2025 el promedio anual fue de 42,9%, una caída de 3,6 puntos respecto del año anterior y, según el propio Observatorio de Turismo del EMETUR, el peor registro desde que existe la medición. No es un dato menor el ente autárquico creado por la ley 8845 para planificar y promover el turismo provincial, cumplió diez años de existencia el mismo año en que se registró el peor resultado de su historia. La pregunta que cabe hacerse no es retórica: ¿Qué pasa que los resultados esperados no aparecen?
Hablemos de recursos, porque no son pocos. Para 2026 EMETUR cuenta con un presupuesto de 6.500 millones de pesos, financiado en gran parte por el Fondo de Promoción Turística conformado principalmente por lo que se recauda en ingresos brutos , así como lo ves el 0,5% de la recaudación total de Ingresos Brutos va a la promoción del turismo mendocino. Para dimensionarlo: es una cifra comparable a lo que insumen hospitales de alta complejidad como el Hospital El Sauce (9.000 millones) o el Hospital Tagarelli (8.000 millones). Cuando un organismo maneja una masa de fondos de ese calibre y el indicador central de la actividad que debe promover retrocede, la sociedad tiene derecho a preguntar por los resultados concretos.
El turismo receptivo tampoco compensa: en 2025 Mendoza recibió 3.600.000 visitantes, con una estadía promedio de apenas 5 días y un gasto promedio de $96.000. Son cifras que, comparadas con el potencial de una provincia con el perfil turístico de Mendoza, quedan cortas.
Otro dato preocupante es el segmento MICE (reuniones, incentivos, convenciones y exposiciones), que es justamente el que genera mayor gasto por visitante y estadías más largas. Según el informe de OCICO para el Mendoza Bureau, la proyección 2025 muestra una caída del 23% en la actividad respecto de 2024: de 541 eventos se pasaría a un rango de 420; la estadía promedio cayó de 3-4 noches a apenas 2,5-3,2; se perdieron más de 1.000 empleos (una baja de entre el 20% y el 25%); y la recaudación fiscal estimada se derrumbó de entre 12 y 20 millones de dólares a entre 7,5 y 13 millones, una caída del 20%.
A esto se suma la conectividad aérea, otro termómetro insoslayable. Entre enero y mayo de 2026, mientras los vuelos de cabotaje a nivel país crecían en Mendoza cayeron todos los meses, llegando a un -17% en mayo. Los vuelos internacionales crecen tanto a nivel nacional como provincial, pero a un ritmo mucho menor en Mendoza. Y el resultado total es contundente: mientras el país acumula meses con signo positivo, el total de pasajeros en el aeropuerto Francisco Gabrielli viene en caída sostenida.
Hablemos de la campaña MANSO, pensada pura y exclusivamente para el mendocino. Celebrada por buscar dar un poco de aire al sector gastronómico que está en terapia intensiva y también por nosotros los ciudadanos, que pasamos de ser quienes ayudamos al sector a sobrevivir en la pandemia y en pocos meses ir al restaurante de una bodega se volvió un imposible. Manso es una buena idea, sí lo es. Pero no genera turismo nacional ni internacional. Si hacemos historia Mendoza creó los Caminos del Vino, la marca Malbec eso nos posicionó en el mundo planificación, inversión en grande y seriedad. Lejos de eso está lo que vivimos hoy ,sólo una frase pegadiza en lo local con un actor querido. O alguien cree que llegó algún brasilero, español o peruano para ganar el “prode mansa pasión”.
Mendoza cambió, llegaron las estrellas Michelin, llegó Cattaneo, llegaron todos los reconocimientos habidos y por haber a nuestras bodegas, llega el vino sin alcohol, llegan escaladores del mundo a subir el Aconcagua pero los datos, puestos uno al lado del otro, no dejan margen para el optimismo discursivo. A todo lo que llegó el Estado Provincial los miró de lejos, de atrás. Fue un compañero que no le pasó muchas pelotas para meter goles.
Hay presupuesto, hay estructura institucional, hay un consejo consultivo y un consejo de municipios que —después de años de inactividad— finalmente empezaron a funcionar. Lo que no hay, todavía, son resultados. El EMETUR a diez años de su creación sólo trajo mansos fracasos. Mendoza tiene el paisaje, la marca y la tradición turística para liderar el ranking regional. Lo que le falta es una gestión que convierta esos activos en ocupación hotelera, en eventos internacionales, en vuelos y en empleo. La pregunta, entonces, no es si Mendoza puede volver a ser líder del turismo argentino. La pregunta es qué se está haciendo, hoy, para que eso vuelva a ocurrir.
por Paloma Scalco para el Observatorio de datos e ideas para la actividad turística de Mendoza.
