-¿Qué análisis hacés de la victoria de Adriana García en la UNCuyo?
-Se puede analizar por las repercusiones y por las causas. En las repercusiones, el Gobierno ha tratado de bajarle el precio, de minimizarlo, de decir que no tuvo nada que en los resultados de las elecciones en la Universidad. Eso implica que sí le importó el resultado, que sí le preocupó, porque cuantas más excusas pones, en general, es que más problemas tenés.
Entonces, me parece que el resultado impacta, no se lo esperaba, es verdad, hubo una baja participación del padrón, también es cierto. Pero los que fueron a votar, eligieron a García. Además, también hay baja participación en las elecciones provinciales, como cuando ganó el oficialismo el año pasado. La representatividad está dada por los que van a votar, me parece que por ese lado diría tiene motivos para preocuparse el Gobierno.
Por el otro lado están las repercusiones del peronismo. El peronismo está como envalentonado, es un peronismo que dice: "Bueno, estamos en carrera", pero con algunos matices. Primero habría que ver si es así, si realmente le da al peronismo para envalentonarse, porque en realidad acá parece que fue más un voto anti, que un voto por el peronismo. Adriana García se esforzó mucho por decir, "esto no es el peronismo". Eso es algo típico del peronismo universitario. Es como que en la universidad no quieren decir que son peronistas, salvo en algunos sectores en donde no tienen tantos problemas.
Entiendo que no es para que festejen tanto unos, y no es para que otros se hagan los despreocupados.
-Algunos señalan que algunas veces, lo que pasa en las elecciones de la Universidad es como un anticipo de un cambio de época.

-Hay algo que ha pasado siempre y es que el que ganó en la Universidad, después gana en la en la provincia. La historia es bastante nueva en este sentido, porque la votación en la Universidad arranca en el 2014. Son 12 años justos. En el 2014 ganó esta alianza radical. Era una suerte de anticipo de Cambia Mendoza, porque también estaba el socialismo. Ganó Daniel Pizzi como como candidato y gobernaba el peronismo en la provincia. Al año siguiente, el que ganó la provincia fue Cornejo. Entonces, uno puede decir que lo que sucede en la Universidad es como que va marcando el clima de época.
En el 2018 relige Pizzi y gana Suárez en el 19. En el 2022 gana Esther Sánchez junto con Fidel y gana Cornejo en el 23. Da la sensación que hay como una relación que une extrañamente lo que sucede con las elecciones en la Universidad, con lo que luego pasa en las elecciones provinciales.
En estas tres elecciones previas, coincidió con la orientación de la de la ciudadanía mendocina. Hay que recordar que en el 2014, cuando gana esta alianza radical-socialista, era más progresista la lista, que esta versión actual del oficialismo provincial. Además el radicalismo venía de ganar fuerte en el 2013 también la legislativa.
Ahí arrancó la senda del triunfo radical. Venían ganando, habían perdido en el 2011, pero habían ganado en el 2010. Ya tenía un candidato que se iba perfilando que era Cornejo, Cornejo que mandaba en el radicalismo provincial, manejaba la política universitaria o tenía mucha influencia en la política universitaria. Ya se venía perfilando como candidato y era previsible.
Ahora, esto puede pasar el año que viene y que el peronismo gane en la provincia; es difícil. Primero porque el peronismo viene perdiendo todas las elecciones desde el 2011 y segundo, hoy el peronismo no tiene candidato, no hay ninguna figura que pueda ganar una elección provincial. ¿Es Matías Stevanato? ¿Es Emir Félix?, sin dudas el triunfo en la Universidad puede reflejar un clima, pero no es algo taxativo ni directo.
Falta mucho para que el peronismo provincial pueda ganar una elección, no olvidemos que el año pasado sacó 25 puntos, perdió la elección. La elección de la Universidad sí puede marcar algo que repitió mucho Adriana García, el fin de ciclo del cornejismo, pero ese fin de ciclo no implica que el peronismo gane las elecciones del 27.
Con lo del fin de ciclo me refiero a un cornejismo desgastado, que conservará mecanismos institucionales o el control de mecanismos institucionales, pero electoralmente poco competitivo. Cornejo ganó con el 36% de los votos. No tiene para tirar manteca al techo, y eso fue hace 2 años y medio, hoy 2 años y medio después, está peor.
El Gobierno no pudo esconder su vínculo con Milei, con el ajuste en la Universidad y le pasaron factura. Cuando Gabriel Fidel dice, "Bueno, la verdad que la realidad del financiamiento universitario que implica que los sueldos de los docentes estén bajos y demás, es malo”, está admitiendo que Milei no hizo bien eso y que ellos están pegados a Milei.
Hay algo que fue clave también en la previa y que fue que el oficialismo perdiera Ciencias políticas, que venía siendo como un bastión, un bastión que había conservado a fuerza de aliarse con el peronismo. Se aliaba con un peronismo blando para enfrentar al kirchnerismo y así ganó la anterior elección por un puñado de votos. Esa elección estuvo muy militada, todo el gabinete que había salido de Ciencias Políticas fue a votar.
También fue raro lo de Cornejo, me pareció raro que fuera en pantalón corto a votar, fue ofensivo, me pareció como que les bajaba el precio a las elecciones. Venía de jugar al pádel o iba a jugar al pádel y al final perdió todo, perdió Ciencias Política y perdió la Universidad.